lunes, 27 de enero de 2014

Los gemelos de Siam






 Vamos a presentar a nuestros lectores la descripción e historia del fenómeno natural más sorprendente que ha visto la generación actual, y que acaso no vuelva a reproducirse en lo sucesivo. Hablamos de los hermanos siameses que de algunos años a esta parte han excitado y la admiración de los principales pueblos de Europa y  América. Reunidos desde su nacimiento por un vínculo indisoluble en la parte inferior del pecho, han crecido y viven juntos en una sociedad forzada, y que sin embargo parece causar su felicidad.
Eng y Chang (así se llaman los gemelos, Eng significa a la derecha y Chang a la izquierda) nacieron hacia el 1811 en una aldea da las inmediaciones de Siam. Su madre había tenido antes otros hijos bien conformados, y al dar a luz a estos no experimentó ningún accidente ni padeció más que en otras ocasiones. Si no si supiese que sus padres eran chinos de nación podría muy bien reconocerse en sus ojos levemente inclinados hacia abajo en su ángulo externo, en la piel amarillenta, en los caballos negros, signos característicos de la raza china que presentan Eng y Chang. Sus padres eran, según dicen, unos pobres pescadores; y ellos mismos ganaban su vida ya vendiendo pescados y conchas, ya dedicándose a elaborar aceite de coco y a guardar las aves, hasta que en 1829 un capitán americano los condujo de Siam a los Estados Unidos.     
Allí permanecieron dos meses, y en seguidas embarcaron para Inglaterra. Durante la travesía se empeñó uno de ellos en bañarse en el mar, mientras que a su hermano no le acomodaba; circunstancia trivial en otro caso pero en este muy grave en razón de la perfecta armonía de sentimientos, de instintos, y de intenciones que basta entonces habían manifestado y de los crueles resultados que no hubiera dejado de producir una antipatía entre dos sujetos reducidos a no ejecutar sino los actos determinados por la voluntad de ambos; pero por fortuna se apaciguó la contradicción sin mucho trabajo por los consejos del capitán del barco.
Después de haber permanecido algún tiempo en Inglaterra se presentaron en París en los últimos tiempos de la restauración; posteriormente pasaron a Londres y a los Estados Unidos, y después han regresado de nuevo a París. He aquí la descripción formada por uno de los sabios que los han examinado.
"Se hallan unidos a la parte anterior del pecho por una especie de muñeca carnosa del grandor de la mano. Esta prolongación parece formada interiormente a expensas del esternón, que como se sabe es un hueso situado delante del pecho cuya parte inferior termina en una pieza cartilaginosa llamada apéndice xifoideo que baja hasta la boca del estómago. Este apéndice pues es el que habiéndose prolongado por una y otra parte se ha unido y soldado di suerte que forma uno solo en los gemelos. Este medio de unión flexible desde un principio les permitía girar en todas direcciones, y aun se dice que nacieron la cabeza del uno entre las piernas del otro; sin embargo estaban forzosamente colocados cuasi enfrente uno de otro, hasta que a fuerza de tirar cada uno por su lado han prolongado el lazo común de suerte que en la actualidad están al lado uno de otro con dos brazos atrás y dos adelante, con corta diferencia como marchan dos muchachos abrazados con una mano sobre el hombro del otro; uno de ellos tiene libre el brazo derecho y otro el izquierdo; pero pueden dar un giro cada uno en dirección inversa, entonces el brazo que estaba de tras queda desembarazado, de forma que Chang queda a la derecha, y Eng a la izquierda; aunque esta posición es embarazosa para ellos, y no tardan en volver a la situación contraria que les es habitual.»
Los médicos ingleses y americanos han suscitado en diversas épocas la cuestión de si sería posible separar los dos individuos por medio de una operación quirúrgica.. Los médicos franceses opinan que según la conformación de la banda que los une esta operación sería mortal porque abriría el vientre y penetraría en el peritoneo. Además se ha observado que esta conversación es sumamente repugnante a los dos hermanos, que no quieren oír hablar de medio ninguno de desunirlos y proporcionarlos una individualidad completa: lejos de eso les sería sumamente sensible esta desunión.
 Chang-Eng, dice el observador citado, marchan como un hombre solo, se sientan, se levantan, corren, nadan, cazan con la misma espontaneidad en sus movimientos que si una sola voluntad presidiese todos los actos de su vida; aun mas, tienen unos mismos gustos, unos mismos deseos, unas mismas necesidades y aun mismo tiempo. Ninguno de ellos ha visto dormir al otro; duermen y velan como una sola persona; basta tocar al uno para despertar a entrambos; durante el sueño el de la derecha pasa a la izquierda cuando le cansa su primera posición, y su hermano vuelve por bajo de él sin que le turbe este movimiento, absolutamente lo mismo que cuando duerme un hombre y sus dos piernas se cruzan y se extienden. Los dos hermanos nunca se hablan; se entienden entre sí sin que pueda notarse ninguna seña ni advertencia de uno a otro; han olvidado su lengua natal, aunque no dejaron su patria hasta la edad de 18 años. Aprenden los idiomas con suma facilidad; hablan muy bien el inglés, y según sus adelantos no tardarán en perfeccionarse en el francés. Sus facciones son muy semejantes, y es imposible distinguir por el sonido de la voz cuál de ellos habla.»
 Eng y Chang tienen la edad de 2.7 años, son bien proporcionados, y se hallan dotados de una gran fuerza muscular. Su estatura es de cerca de cinco pies, aunque uno de ellos es un poco más alto y más robusto, el otro parece apoyarse gustoso sobre su hermano. Además de esto, la circulación es más rápida en Chang que en Eng, cuyo pulso solo late setenta veces, mientras el del primero da ochenta pulsaciones. Los cabellos los llevan trenzados atrás a estilo de su país, pero visten a la europea. De su cuerpo solo se ve la prolongación del apéndice xifoideo que les une, y para la cual hay practicada una abertura en sus camisas. Esta tira tiene de longitud dos pulgadas en lo alto y cuatro en lo bajo, tres pulgadas de ancho y media de grueso. Lo singular es que cuando se la toca en el centro los dos gemelos sienten a un tiempo el contacto; pero extendiéndose a la derecha o a la izquierda aquel a quien más se aproximan, es el único que experimenta la sensación.
 Ambos tienen facultades intelectuales propias, y la prueba más convincente es que no se han sometido bajo la dependencia de ningún especulador que los explote a beneficio suyo. Eng y Chang son dueños absolutos de sus personas, viajan según los place, hacen por sí mismos sus negocios, tienen sus criados que los sirvan, y reciben al público a horas determinadas.
Pero como los dos no tienen la misma fuerza ni la misma inteligencia, uno de ellos, Chang, es evidentemente y por derecho natural, el jefe de esta singular comunidad; su hermano se somete sin esfuerzo y aun sin reflexión a aquella superioridad, y últimamente aunque en realidad son dobles e independientes en lo moral y en lo físico, no parecen animados sino por una sola voluntad. Se ha observado también que cuando alguna enfermedad ataca al uno, el otro se siente atacado de la misma; y en una ocasión, que por un dolor en un lado hubo que sangrar a Chang, su hermano se sintió indispuesto.


Semanario pintoresco español..., 1836, pp. 185-86.