Aviso a los náufragos
Esta página,
por ejemplo,
no nació para ser leída.
Nació para ser
pálida,
mero plagio de la Ilíada,
alguna cosa que
calla,
hoja que vuelve al gajo,
mucho después
de caída.
Nació para ser
playa,
quién sabe Andrómeda, Antártida
Himalaya,
sílaba sentida,
nació para ser última
la que no nació
todavía.
Palabras
traídas de lejos
por las aguas del Nilo,
un día, esta
página, papiro,
habrá de ser traducida,
al símbolo, al
sánscrito,
a todos los dialectos de la India,
habrá de decir
buenos días
a lo que se dice solo al oído,
habrá de ser la
aguda piedra
donde alguien dejó caer el vidrio.
¿No es así como
es la vida?
Aviso aos
náufragos
Esta página, por exemplo,
não nasceu
para ser lida.
Nasceu para ser pálida,
um mero plágio
da Ilíada,
alguma coisa que cala,
folha que
volta pro galho,
muito depois de caída.
Nasceu para ser praia,
quem sabe
Andrômeda, Antártida
Himalaia, sílaba sentida,
nasceu para ser última
a que não nasceu ainda.
Palavras trazidas de longe
pelas águas do
Nilo,
um dia, esta pagina, papiro,
vai ter que
ser traduzida,
para o símbolo, para o sânscrito,
para todos os
dialetos da Índia,
vai ter que dizer bom-dia
ao que só se
diz ao pé do ouvido,
vai ter que ser a brusca pedra
onde alguém
deixou cair o vidro.
Não é assim que é a vida?
Adminimisterio
Cuando el
misterio llegue,
me encontrará durmiendo,
mitad dando al
sábado,
otra mitad, domingo.
No haya sonido ni
silencio,
cuando el misterio aumente.
Silencio es cosa
sin sentido,
nunca ceso de observar.
Misterio, algo
que pienso,
más tiempo, menos lugar.
Cuando el
misterio vuelva,
mi sueño esté tan suelto,
ni haya susto en
el mundo
que me pueda sustentar.
Media noche,
libro abierto.
Mariposas y mosquitos
se posan en el
texto incierto.
¿Sería el blanco de la hoja
luz que parece
objeto?
¿Quién sabe el olor del negro,
que cae allí como
un resto?
¿O será que los insectos
descubrieron
parentesco
con las letras del alfabeto?
Adminimistério
Quando o
mistério chegar,
já vai me
encontrar dormindo,
metade dando
pro sábado,
outra metade,
domingo.
Não haja som
nem silêncio,
quando o
mistério aumentar.
Silêncio é
coisa sem senso,
não cesso de
observar.
Mistério, algo
que, penso,
mais tempo,
menos lugar.
Quando o
mistério voltar,
meu sono
esteja tão solto,
nem haja susto
no mundo
que possa me
sustentar.
Meia-noite,
livro aberto.
Mariposas e
mosquitos
pousam no
texto incerto.
Seria o branco
da folha,
luz que parece
objeto?
Quem sabe o
cheiro do preto,
que cai ali
como um resto?
Ou seria que
os insetos
descobriram
parentesco
com as letras
do alfabeto?
Invernáculo
Esta lengua no
es mía,
cualquiera se da cuenta.
Quien cree que
mal digo mentiras,
verá que sólo miento verdades.
Así me hablo,
yo, mínima,
quien sabe, yo siento, mal sabe.
Esta no es mi
lengua.
La lengua que yo hablo traba
una canción lejana,
la voz, más allá, sin palabra.
El dialecto que
se usa,
en el margen izquierdo de la frase,
esa es el habla
que me luxa
yo, medio, yo dentro, yo, casi.
Invernáculo
Esta língua
não é minha,
qualquer um
percebe.
Quem sabe
maldigo mentiras,
vai ver que só
minto verdades.
Assim me falo,
eu, mínima,
quem sabe, eu
sinto, mal sabe.
Esta não é
minha língua.
A língua que
eu falo trava
uma canção
longínqua,
a voz, além, nem
palavra.
O dialeto que
se usa
à margem
esquerda da frase,
eis a fala que
me lusa,
eu, meio, eu
dentro, eu, quase.
El viejo león y natalia en coyoacán
esta vez no va a haber nieve como en petrogrado aquel día
el cielo va a estar limpio y el sol brillando
tú durmiendo y yo soñando
ni casacas ni cosacos como en petrogrado aquel día
solo tú desnuda y yo como nací
yo durmiendo y tú soñando
no va a haber más multitudes gritando como en petrogrado
aquel día
silencio nuestros dos murmullos azules
yo y tú durmiendo y soñando
nunca más va a haber un día como en petogrado aquel día
nada como un día yéndose tras otro viniendo
tú y yo soñando y durmiendo
O velho Leon e
Natália em Coyoacán
desta vez não
vai ter neve como em petrogrado aquele dia
o céu vai
estar limpo e o sol brilhando
você dormindo
e eu sonhando
nem casacos
nem cossacos como em petrogrado aquele dia
apenas você
nua e eu como nasci
eu dormindo e
você sonhando
não vai mais
ter multidões gritando como em petrogrado
aquele dia
silêncio nós
dois murmúrios azuis
eu e você
dormindo e sonhando
nunca mais vai
ter um dia como em petrogrado aquele dia
nada como um
dia indo atrás de outro vindo
você e eu
sonhando e dormindo
Lo que pasó, ¿pasó?
Antiguamente, se
moría.
1907, digamos, aquello sí
que era morir.
Moría gente todo el día,
y moría con mucho
placer,
ya que todo el mundo sabía
que el Juicio, al
final, vendría,
y todo el mundo iba a renacer.
Se moría
prácticamente de todo.
De enfermedad, de parto, de tos.
Y aun se moría de
amor,
como si amar fuese mortal.
Para morir,
bastaba un susto,
un paño al viento, un suspiro y ya,
se iba nuestro
difunto allá
a la tierra de los pies juntos.
Cumpleaños, boda,
bautismo,
Morir era un tipo
de fiesta,
una cosa de la
vida,
como ser o no
ser convidado.
Los lamentos eran costumbre,
pero los daños pequeños.
Descansó. Se fue.
Dios lo tenga.
Siempre alguien tenía una frase
que rebajaba
aquello más o menos.
Tenía cosas que mataban, seguro.
Pepino con leche,
un aire clavado,
maldición de vieja o amor mal curado.
Tenía cosas que
tienen que morir,
cosas que tienen que matar.
La honra, la
tierra y la sangre
mandó mucha gente para aquel lugar.
¿Qué más podía un
viejo hacer,
en los idos de 1916,
salvo coger
neumonía,
dejar todo a los hijos
y volverse fotografía?
Nadie vive para siempre.
Al final, la vida
es un upa.
No da para mucho más.
¿Quién lo mandó a
no ser devoto
de San Ignacio de
Acapulco,
el Niño Jesús de Praga?
El diablo anda
suelto.
Aquí se hace, aquí se paga.
Almorzó y se
afeitó la barba,
tomó un baño y salió al viento.
No tiene nada que
reclamar.
Y ahora, vamos al testamento.
Hoy, la muerte es
bien difícil.
Tiene recursos, tiene asilos, tiene remedios.
Ahora, la muerte
tiene límites.
Y, en caso de necesidad,
la ciencia de la
eternidad
inventó la criónica.
Hoy, sí,
personal, la vida es crónica.
O que
passou, passou?
Antigamente, se morria.
1907, digamos,
aquilo sim
é que era morrer.
Morria gente
todo dia,
e morria com muito prazer,
já que todo
mundo sabia
que o Juízo, afinal, viria,
e todo mundo
ia renascer.
Morria-se praticamente de tudo.
De doença, de
parto, de tosse.
E ainda se morria de amor,
como se amar
morte fosse.
Pra morrer, bastava um susto,
um lenço no
vento, um suspiro e pronto,
lá se ia nosso defunto
para a terra
dos pés juntos.
Dia de anos, casamento, batizado,
morrer era um
tipo de festa,
uma das coisas da vida,
como ser ou
não ser convidado.
O escândalo era de praxe.
Mas os danos
eram pequenos.
Descansou. Partiu. Deus o tenha.
Sempre alguém
tinha uma frase
que deixava aquilo mais ou menos.
Tinha coisas
que matavam na certa.
Pepino com leite, vento encanado,
praga de velha
e amor mal curado.
Tinha coisas que tem que morrer,
tinha coisas
que tem que matar.
A honra, a terra e o sangue
mandou muita
gente praquele lugar.
Que mais podia um velho fazer,
nos idos de
1916,
a não ser pegar pneumonia,
deixar tudo
para os filhos
e virar fotografia?
Ninguém vivia
pra sempre.
Afinal, a vida é um upa.
Não deu pra ir
mais além.
Mas ninguém tem culpa.
Quem mandou
não ser devoto
de Santo Inácio de Acapulco,
Menino Jesus
de Praga?
O
diabo anda solto.
Aqui se faz,
aqui se paga.
Almoçou e fez a barba,
tomou banho e
foi no vento.
Não tem o que reclamar.
Agora, vamos
ao testamento.
Hoje, a morte está difícil.
Tem recursos,
tem asilos, tem remédios.
Agora, a morte tem limites.
E, em caso de
necessidade,
a ciência da eternidade
inventou a
criônica.
Hoje,
sim, pessoal, a vida é crônica.
Versiones M. Varón de Mena