miércoles, 2 de septiembre de 2026

Artes de locura

 

  

Pedro Marqués de Armas

 

No tendría mayor relevancia

el comentario sobre los jacobinos

(esos leninistas de entonces) 

con su Marat y Danton al frente

imponiendo el Terror 

guillotina mediante 

para abrir el camino a los sans-culottes

 

No, salvo que también un 2 de septiembre

(y ya van cuarenta y cinco) te acogiste 

definitiva a un silencio prudente 

sofocado en sangre y saliva

Viniste a decírmelo una semana antes

en esa tu fuga de las Ánimas

pero como se le dice a un niño

con un regalo

 

No había voz en tu voz 

pero te brillaban los ojos 

¿No será que ese último billete de un peso 

es una culpa que no dirime Mnemosine? 

Qué podías regalar si te estabas cayendo 

muerta –y si lo pedí 

¿de qué te despojé 

entonces? 

 

Me dieron a elegir pero preferí quedarme 

forrando libretas –unas cartulinas 

donde habían estampado

en perfecto kitsch luctuoso 

el rostro de los mártires 

mientras no me lo creía 

y miraba al espejo 

buscándote

 

El descreimiento 

como el conflicto con el deber (creo) 

vienen de ahí

El curso estaba por empezar

 

Coda

 

Y decirte que

aunque no siempre te entendí 

aunque tardé décadas incluso 

en entender esa visita 

fuiste maestra de vida

otra no tuve así

en artes de locura


Que lo digan si no los pájaros

que anidan bajo el encofrado 

justo por donde vamos pasando




 Del cuaderno inédito Hartzenbusch 56. Impresiones domésticas. 


martes, 18 de agosto de 2026

El slow return

 

  Luis Chitarroni 

 

  Porque un segundero irredento, una

tonsura alrededor, un derrotero,

un empeine jurásico, una irrevocable

circunstancia, el edicto de Nantes. Porque alguna

niaiserie en compota, una saga

rojinegra, cárdena, Stendhal

 

cuando una ciénaga agrupada

agolpada, encabalgada como la tormenta cejijunta

de Empson. La negrura

en general. La cerrazón.

                                      Oíd, mortal.

 

Acaso merezcamos

todas las veleidades

las paradojas en falsete

del espacio exterior.

 

Acaso nos hayamos

atorado

de prestar atención

a todo lo que juiciosamente

nos rodea, nos cierne, nos ciñe,

 

y el propósito siguiente,

como un paso que nos negamos

a dar, ensucie

el círculo de tiza caucasiano

o un anciano lo reduzca,

calzada, círculo al fin, Giotto,

derrota de la moral

por esprit de géometrie.

 

Santo y seña sin interés,

remoto Monte Calvo,

descenso. Scrotum,

oid, mortal.

Nos consta, nos consta

que no recibiremos

 

Putas en Bizancio.

Linneus, Oh (Ío) Linneus!

Que nadie nos granjeará

 

Amistad con los mandarines,

los mandamases,

la silva estrella, toda preocupación

formal estéril es, habida cuenta

de que babea (Lezama dixit)

el principio formal

 

y ahora o nunca. Ahora, nunca

(lo mismo da) los sempiternos

garabatos de cualquier teología,

trazados en la giba de contrato

del camello o dromedario

que no pasará por el agujero,

 

ingenuamente predica:

oíd, mortal.

Oíd, Godzilla.

No esperaban esto. La puñalada trapera,

el anuncio litoral

esta tonsura epilógica, episcopal

me gustaría ser Yervuchenko, Vachel Lindsay

                                     ¡Walt Whitman!

 

Después de sonrojar y sonrojarme,

y sonrojadamente arrojar

lejos la estrella equidistante

 

a tu grupa mi moral

 

esta plegaria retoza.

Rezo, equidistante estrella, vivir

de a ratos así. Vivir, sí, de a ratos.

 

¿Cómo pedirle al Maestro,

cómo pedirle a Rumí.

Autorización para, ah, Sarlo o serlo?

¿SAKI?

 

Ah, Barabtarlo. No ese poeta al rastrón

-no se es poeta al rastrón-.

Oíd, mortal.

 

Se espera y expide de veras

se esquiva la posta y la venia

se reconcomian se desdeñan

 

Pensar que ayer

crédito le di.

 

Aunque nada tengan ya

que ver el spermatikos logos

con los barbelognósticos,

con los heterocistos.

 

No se es poeta al rastrón

no se es poeta al rastrón

interroga de nuevo a los enhiestos.

Inaugura en raíz íntima

de los internados

la salud mental.

Virtuoso por fin

el leve viento

que gracias a su oído de sermón oí.

 

 

 De Una inmodesta desproporción, Buenos Aires, Mansalva, 2023, pp. 181-84.

lunes, 17 de agosto de 2026

Y nacer es aquí una fiesta innombrable



 Gonzalo Rojas


                       A José Lezama Lima (1910-1976)


 

  Respiras por palabras diez mil veces al día,

juras por el amor y la hermosura

y diez mil veces purificas tus pulmones

mordiendo el soplo de la ráfaga extranjera,

pero todo es en vano, la muerte, el paladar,

el pájaro verbal que vuela de tu lengua.