lunes, 27 de enero de 2014

Los mellizos siamitas





  Hace seis o siete años que la atención de los fisiólogos y curiosos de Europa y de Norte América, fue llamada al espectáculo de dos cuerpos perfectos, unidos o ligados con un eslabón inseparable. La ocurrencia de dos gemelos unidos no es extraña, pues además de haber sido mencionados muchos casos de esta suerte por los escritores antiguos, se ven ahora en muchas colecciones anatómicas; pero estos siamitas presentan el lusus natura más extraordinario de que hay memoria. En otros casos no se han notado más que embriones confundidos en la primera oficina de la vida, mas aquí se ven dos hombres perfectos, inseparablemente unidos, y animados al parecer por una sola alma, pues que no se observa en ellos más que una voluntad, una memoria y un entendimiento. Es probable que muchos lectores del Instructor no estén informados de las circunstancias físicas, y hábitos morales de estos gemelos siamitas, representados exactamente en el grabado de arriba, y que leerán con gusto algunas páginas sobre el asunto.

 Nacieron estos dos jóvenes en un lugar de la costa de Siam, en mayo 1811, sin haber experimentado la madre inconveniencia alguna en el parto, no solo por ser las dos criaturas muy pequeñas, mas por haber presentado uno su cabeza entre las piernas del otro. Sus padres eran chinos, y dieron a los mellizos los nombres de Eng y Chang. La unión de estas dos criaturas causó al principio alguna novedad, pero en un país donde no se cultivan las ciencias naturales, no se nota más que la primera impresión de los sentidos; así pues crecieron los mellizos sin excitar admiración, hasta que vistos por el capitán Americano Coffin, obtuvo que la madre le permitiese traerlos a Europa en 1829. Habiendo arribado primeramente a Boston, en los Estados Unidos, la primera relación fisiológica de este fenómeno animado, fue la publicada por el Dr. Warren, médico de aquella ciudad, cuya descripción no dejará de producir interés considerable en su primera lectura.

 Eng y Chang son dos perfectos jóvenes; su talla 5 pies y 6 pulgadas castellanas, derechos y bien formados, activos, fuertes y ligeros. Andan en una igualdad graciosa, pueden correr con bastante celeridad, nadan muy bien, y con fuerzas para llevar en sus hombros hasta tres quintales a una corta distancia.

Están unidas estas dos personas por un corto ligamento en las bocas de los dos estómagos, de modo que cuando andan, van tan pegado uno a otro, que no se ve espacio alguno entre ellos, no teniendo el ligamento que los une más de dos a tres pulgadas de largo, pero el ancho de arriba abajo es de cuatro a cinco pulgadas. Este ligamento no es redondo; y en la parte baja, en el centro, hay un solo ombligo, por el que ambas criaturas fueron alimentadas en el vientre de la madre. El ligamento nace en la parte más baja y central del pecho de cada muchacho, siendo una continuación de la extremidad cartilaginosa del esternum, o hueso del pecho, con músculos, vasos sanguíneos, y cubierto, como toda otra parte del cuerpo, con pellejo. La parte baja de este cartílago es cóncava, pero la parte alta se ha endurecido progresivamente, de modo que hay razón para suponer que al fin vendrá a osificarse. El Dr. Bolton ha hecho, después de un examen prolijo, muchas observaciones fisiológicas, interesantes solo a los anatómicos. Tocado el ligamento en el centro, ambos reciben la sensación al mismo tiempo, pero si se toca, como media pulgada del centro, la sensación es percibida solo por el muchacho a quien le corresponde. No pueden recibir daño ni sentir dolor, haciendo fuerza por separarse, porque el ligamento está tan fuertemente afianzado a los dos cuerpos, que se pueden suspender los dos jóvenes con una soga pasada por el ligamento, sin causarles dolor ni incomodidad.

 Por la manera que la naturaleza ha unido a estas dos criaturas, no es posible que estén en otra posición que lado a lado, y sin embargo tanta proximidad no sienten inconveniente alguno; ya estén sentados o tendidos, ora estén en pie o andando, uno tiene generalmente el brazo inmediato al cuello del otro, y este el suyo por la cintura de aquel. De otro modo quedan en una posición tan estrecha, que necesitan encogerse los hombros inmediatos.

En sus movimientos ordinarios parecen dos personas valsando. Cuando se sientan, se levantan, o se agachan, sus movimientos parecen extraños, pero no desgraciados. La estatura de los dos es exactamente igual, y menos de la talla ordinaria de los Europeos; y aunque a primera vista son muy parecidos, después de mirarlos con atención se ve que hay diferencia en sus facciones. Su complexión, y la forma de la nariz, labios y ojos muestran que son chinos; pero la frente en ambos es más alta y angosta que las de sus paisanos.

 Ambos son vivos e inteligentes, y ponen mucha atención a lo que ven y a lo que oyen. En su país no aprendieron más oficio que remar un bote, pero esto no es extraño, porque su padre era un pobre pescador; y aunque en Europa no han aprendido tampoco oficio, a causa de estar siempre en exhibición, les enseñaron a jugar a las damas, aprendiendo tan pronto que ganaban a sus maestros. Son muy agradecidos a los que los tratan con atención, y prontos a ofenderse al oír alguna observación poco delicada u ofensiva. Son buenos fisionomistas, porque a una mirada conocen el carácter de los que los visitan, y si son de su gusto se muestran muy amables y placenteros.


No hablan nunca uno con otro, a no ser alguna cosa extraña que el uno vea, y este seguro no ha sido observada por el otro; pero este silencio entre los dos es natural, porque siendo su experiencia común en todo, no tienen nada que comunicarse. Varias veces se ha intentado mantenerlos en conversación separada con individuos diferentes, pero ha sido vano el intento, porque no pueden dejar de dirigir su atención a la misma cosa, y al mismo tiempo. En sus movimientos se observa la más perfecta ecuanimidad, estando sin duda movidos por una misma voluntad, como si no hubiera más de un alma en los dos cuerpos; pero suponiendo a cada uno con su alma individual, lo cierto es, que la volición procedente de uno, parece imperativa en ambos. Todo lo que agrada a uno agrada al otro, y el disgusto a alguna cosa es igualmente sentido por los dos. Tienen hambre y sed al mismo tiempo, nunca desconvienen en el manjar, y su comida y bebida es tan igual como se puede imaginar. Ambos sienten el sueño simultáneamente, y siempre despiertan á un mismo momento.

 Sobre la cuestión de la identidad moral de estas dos personas, dice el Dr. Warren — "No hay razón para dudar que las operaciones intelectuales de los dos son tan perfectamente distintas, como las de cualquiera otros dos individuos que accidentalmente hubiesen venido a estar unidos. No me atrevo a decir, que una semejanza de educación, y una identidad de posición, con respecto a los objetos exteriores, los hayan inspirado con esta extraordinaria semejanza, o mismidad de acción mental; pero lo cierto es, que ambos convienen perfectamente en sus inclinaciones, hábitos y gustos." Sin embargo de esta semejanza tan decantada en gustos y facultades intelectuales, hay quien asegure existir alguna diferencia en sus mentes, siendo más agudas las percepciones en uno que en el otro, y hay también una coincidencia correspondiente en sus cualidades morales; el que parece más inteligente tiene un genio mas irritable, mientras que el menos inteligente es de un natural muy suave. Se refiere además, que durante su viaje de Siam a América, tuvo uno gana de bañarse porque sentía calor, y el otro no quiso porque sentía frio, y después de algunas quejas con visos de riña, la idea del baño fue abandonada, prevaleciendo el no al voto. Esta, creemos, haber sido la única vez en que ha habido altercación entre estos gemelos.

 Las observaciones patológicas no son menos notables que las fisiológicas. La circulación de la sangre en ambos cuerpos tiene una uniformidad muy notable. Los latidos del corazón coinciden exactamente en ambos; no solo han sido contadas setenta y tres pulsaciones en un minuto en cada uno, mas tomando el médico los pulsos de ambos, con sus dos manos, halló que los latidos en ambos eran sentidos simultáneamente. La respiración es constantemente igual en ambos.

 Pero la cuestión más difícil de resolver es, si será practicable separar por el arte a dos personas unidas tan caprichosamente por la naturaleza. Con respecto a la opinión de los gemelos siamitas, no hay cosa más absurda, ni asunto que más les disguste, y siempre que se ha mencionado la posibilidad de la separación, han vertido amargamente lágrimas. El Dr. Warren piensa, que la operación de cortar el vínculo firme que los une será peligrosa, aunque no imagina que será fatal; pero como los dos cuerpos y almas viven tan felices en su estrecha unión, sería una locura imperdonable el intentar separarlos. Si sucediese que uno de ellos muriera, la separación inmediata seria imperativa. Otros casos anteriores, sin embargo, pronostican un resultado funesto. Ambrosio Paré menciona dos niñas, unidas por las frentes con otro ligamento cuya sustancia no está expresada; una de ellas murió a los diez años de edad; la separación fue hecha inmediatamente, pero la herida privó pronto de la vida a la otra. El Dr. Mitehell y el Dr. Anderson son de opinión, que el ligamento tiene un canal, a donde se juntan las vísceras del abdomen de cada muchacho, sintiéndose allí como una hernia cuando tosen. De lo que se deduce, que el corte del ligamento produciría una abertura en la barriga de cada uno, la que sería fatal. Tales son los detalles más exactos que hemos encontrado sobre el fenómeno singular de estos gemelos siamitas. La curiosidad parece ahora extinguida, hasta que vuelva a revivir con la separación.


 El Instructor: Ó repertorio de historia, bellas letras y artes, Volumen 5, 1838, pp. 9-10.