Carlos Espinosa Domínguez
El hecho de que sea poco dada a
autopromoverse y a la vida social puede ser una de las razones por las cuales
la producción literaria de Dolores Labarcena (Santiago de Cuba, 1972) no sea
todo lo conocida que merece. Cuenta con un par de poemarios publicados, Las
puertas dialogadas (2004) y Tundra (2018), así como
con las novelas Kruschov (2015), Cachemir (2016)
y Diario de un Tuátara (2018), que denotan la presencia de una
narradora con voz propia. Desde Barcelona, donde reside, codirige la
publicación electrónica Potemkin Ediciones. Como aquí confiesa, descubrió el
placer de la lectura cuando cursaba el bachillerato. Le da igual leer en la
casa o en el metro. Eso sí, siempre que sea un libro impreso, pues no ha
logrado habituarse al e-book.
¿Qué tipo de lector(a) eras de
pequeño? ¿Qué libros o autores de la infancia recuerdas?
No fui lectora de libros
infantiles, pero en mi casa había una extensa colección del Antiguo y Nuevo
Testamento: Éxodo, Salmos, Corintios, Apocalipsis, etcétera. Mi abuela
pertenecía a la iglesia Adventista del Séptimo Día. Así que leí la Biblia más
de lo que hubiera deseado. De la primaria recuerdo con agrado dos obras
divinas: El Principito y las Fábulas de Esopo.
Igualmente resultó significativa la poesía de Martí.
¿Recuerdas el primer libro que
leíste?
Fue en el bachillerato cuando
conocí el placer de la lectura. Me gustaron Dante y Homero. Sin embargo, quien
me dio en la costura fue Boccaccio. No puedo contar cuánto disfruté con
El Decamerón. Me mantenía con un grado de excitación
indescriptible, en los celajes, vaya. Ni mi madre ni mi abuela sabían lo que
estaba leyendo. Cuando me vieron tan concentrada, cosa rara porque fui malísima
estudiante, les dije que tomaba apuntes para un examen de literatura. Aquel
libro me lo zampé en un abrir y cerrar de ojos. Creo que por eso escribo.
¿Qué libros tienes actualmente
en tu mesilla de noche?
Tengo en la mesilla Evangelio
esquizofrénico de Hrabal, ¡Venciste, Rosmary! de
Orwell y El libro rojo de Jung. Hay más. Estos son los que
tienen preferencia.
¿Qué te influye a la hora de
escoger un libro? ¿El boca a oreja, las críticas, la opinión de un amigo de
confianza?
Vivir fuera de Cuba tiene sus
ventajas. La contaminación es casi cero. Así que aprendí a llevarme por la
intuición y algunas recomendaciones de Pedro Marqués de Armas.
¿Qué libro se supone que debía
gustarte, pero no te gustó? ¿Qué clásico o autor famoso detestas?
¡Absalón, Absalón! de
Faulkner. Hice un esfuerzo bestial, me derrotó. Tampoco pude con El
Golem de Meyrink ni con La pasión según G. H. de
Clarice Lispector. Con ellas luché a capa y espada. No sé, quizás era yo quien
no estaba preparada para leer dichas obras.
¿Recuerdas el último libro que
abandonaste? ¿Qué te hace abandonar la lectura de un libro?
El último en abandonar fue Suplicios
orientales del siglo XIX. Un libro light con tufo
colonialista que podría ser digerible si no metiera en el mismo saco Tung-Tcheu
y Dahomey.
¿Qué libro te gustaría haber
escrito?
Cumbres Borrascosas.
¿Con qué personaje te gustaría
tomar un café mañana?
Sin duda me tomaría un café con
Josef Švejk.
¿Cuáles son los géneros que
más te gusta leer? ¿Y cuáles intentas evitar?
Leo sobre todo novelas, crónicas,
poesía. De vez en cuando ensayos, libros de cocina y filosofía oriental.
¿Prefieres leer obras nuevas o
releer?
Releer. No sé cuántas veces he
leído los cuentos de Virgilio Piñera, la poesía de León de Greiff, Marianne
Moore, Wisława Szymborska y Zbigniew Herbert.
¿Cuándo y cómo te gusta leer? ¿Libro impreso o e-book? ¿Lees
por la mañana o por la noche? ¿Un libro cada vez o varios de manera simultánea?
Me da igual en la casa o en el
metro. Libro impreso. Nunca me he adaptado al e-book. No. No tengo
preferencia de horarios porque trabajo. Un libro. Cogí la costumbre de leer uno
solo hasta terminarlo. A veces leo dos, pero no es la norma.
¿Lees con música de fondo?
Me gusta la música clásica. Así
que sí. Muchas veces leo con música de fondo.
¿Has robado libros alguna vez?
Jamás.
¿Tienes algún héroe ficcional
favorito? ¿Y antihéroe o villano?
Emma Bovary, Blas Cubas,
Chíchikov, Oblómov, Koróviev, Popota, Bouvard, Pécuchet, y otros por el estilo.
Soy más de antihéroes.
Si organizaras una cena
literaria, ¿a qué tres escritores, vivos o muertos, invitarías?
A Severo Sarduy, Bohumil Hrabal y
Kurt Vonnegut. La cena sería en Honolulu con mariscos y vinito fresco.
¿Qué libros te gustaría ver
adaptados al cine?
Homer y Langley de E.
L. Doctorow.
Si hubiese un libro que ha
hecho de ti quien eres hoy en día, ¿cuál sería?
La Biblia.
¿Qué autor te gustaría que
escribiese la historia de tu vida?
Aparta de mí ese cáliz.
¿Hay escritores cubanos que no
han sido traducidos tan internacionalmente como deberían? ¿Cuáles
recomendarías?
Virgilio Piñera, tambor mayor.
Pienso que hay que hacerle justicia, se la merece. Luego recomiendo el rescate
de dos escritores muy poco conocidos incluso dentro de la Isla: Miguel de
Marcos y Guillermo Rosales.
"Dime qué lees y te diré quién eres", Cubaencuentro, 23 de agosto 2019.
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