viernes, 20 de diciembre de 2013

Un soneto de Tristán de Jesús Medina



 

Laguna dormida
 

Soñaba la laguna que escondido
un cielo en sus entrañas poseía;
y aún figuróse loca de alegría
ser de estrellas nacientes dulce nido.

Por leve guija su cristal herido,
se despertó con trémula agonía,
y en círculos sin fin se deshacía,
por abrazos pidiendo el bien perdido.

De su guirnalda deshojó las flores,
contra sí propia revolverse quiso,
y sólo cieno hallaron sus furores.

Volverse al sueño en paz la fue preciso,
cual a mi pecho cuando busca amores
para abrazar de nuevo el Paraíso.