martes, 17 de diciembre de 2013

Luis Aguilar Poveda





La Marquesa recuerda...


Lentamente, la hastiada marquesa envejecida    
abre el cofre de ébano de las cartas antiguas,      
y al mirarlas recuerda mil pasiones exiguas      
que en lejanos minutos le encendieron la vida.      

Suspirando, lee cartas de los hombres que un día  
por su causa alojáronse una bala en la frente;      
y no ocultan sus ojos el orgullo que siente      
viendo el trágico libro de su historia sombría.      

Dice: «¡Oh, aquel monarca, que en romántico exceso      
me daba su reinado, tan sólo por un beso...!»       
«¡Oh, aquel conde Learnes, que murió en la querella!»      

Cierra el cofre que guarda lo que llama su gloria,      
y, cruelmente orgullosa, repasa en su memoria,      
uno a uno, los hombres que murieron por ella.