jueves, 19 de diciembre de 2013

Un soneto de Francisco Javier Blanchie




Al pie de la cubana
 

Alto el empeine, contorneado y breve,       
ya lánguida se mueva, o ya de prisa,       
el pie de la cubana apenas pisa       
bien luzca en rica alfombra o grama leve.

       
Desnudo, al alma de placer conmueve,        
ya lo bese el arroyo, ya la brisa,       
y si calza de blanco o seda lisa,       
dudo si es de ámbar, si de espuma o nieve.

       
¡Hermoso pie! El alma al contemplarlo       
cien encantos y cien trémula advierte...       
¡Siente una agitación tan dulce y sana!...

        
Yo diera mi existencia por besarlo,       
porque es muy dulce recibir la muerte,       
ebrio de amor, al pie de la cubana.