lunes, 21 de abril de 2014

Incendio de Jesús María





 El barrio de Jesús María extramuros de esta ciudad ha sido con frecuencia el teatro del elemento destructor de las llamas; pero el incendio verificado en 25 de Abril de 1802 formará sin duda época en nuestros anales, pues no solo redujo a cenizas casi todo el barrio de Jesús María, sino que también se transmitió al Horcón y al de San Nicolás, destruyendo la iglesia de su nombre que no ha logrado reedificarse hasta nuestros días. Considérese la distancia que existe desde dicha iglesia al enunciado barrio de Jesús María y se formará una idea justa de la extensión de semejante catástrofe.
 Comenzó el incendio en una de las casas de esta barriada a la una del día y ya a las cuatro era tan horroroso que ardían los tres barrios a la acción indomable de las llamas auxiliadas por el más recio y favorable viento, cebándose en tantas y tantas materias combustibles como las que se ofrecían en edificios construidos todos de guano y cujes con embarrado. 
 Se calculó entonces que el número de casas destruidas ascendió a más de tres mil, pereciendo varias personas y reduciéndose a cenizas casi todos los muebles de las familias, porque harto hacían en procurar salvar la vida en tan inminente peligro. De este modo quedó al desamparo la mayor parte de aquella extensa población en que abundaban personas necesitadas aun sin el acontecimiento de tan horrible calamidad.
 El Sr. Marqués de Someruelos que gobernaba entonces esta Isla reunió el Ayuntamiento de la ciudad y allí se escogitaron todas las medidas que debían tomarse para alivio de los desgraciados. Numerosos de estos encontraron alojamiento en el resto de la población y eran admitidos con las más sinceras demostraciones de humanidad y compasión. Contribuyendo al mismo fin pidió el Gobernador al Intendente de Ejército y Real Hacienda que se franqueasen los barracones a las familias desamparadas y en efecto se alojaron allí 21 de estas, en donde permanecieron hasta que nuevos recursos les proporcionaron otros medios. Solo la distancia poderosa del tiempo puede minorar el sentimiento doloroso de tanta desolación y ruina, si bien es una idea consoladora para la generacion presente la que ofrece hoy el aspecto de esas poblaciones en que los repetidos y parciales incendios han servido de provechosa lección para no construir las casas con materiales en que tanto se ceban las llamas y que son el ludibrio del tiempo y de los vendavales. 
 Jesús María y sus barrios anexos eran unos miserables caseríos del más triste aspecto; hoy constituyen una buena población de casas sólidas y bien construidas.
 El día 2 del mismo mes y año había acontecido también un incendio en la ciudad de San Felipe y Santiago del Bejucal, que en proporcion iguala o excede en intensidad y desolación al que acabamos de referir. Quedaron reducidas a cenizas 92 casas.


 Fragmento; "Noticias de terremotos, huracanes, etc., acaecidos en la Isla desde 1766 a 1812".