sábado, 27 de abril de 2013

Estación del ferrocarril de Villanueva




 Jacobo de la Pezuela


 Este elegante aunque sencillo edificio, se construyó después de inaugurarse el ferrocarril de la Habana a  Bejucal en 1839, siguiendo el mismo orden arquitectónico que se observaba ya para esta case de fábricas en los Estados Unidos y en Europa. Se compone de dos cuerpos principales y separados uno de otro por el área del mismo ferrocarril.

 El primero es un cuadrilongo de unas 40 varas de longitud, cuya preciosa fachada mirando al Campo Militar, forma dos arquitrabes sostenidos por seis columnas dóricas, por cuyo intermedio interior abre una puerta ojívica de piedra, como aquellas a un recinto de 6 varas de anchura, que es el único espacio ocupado por la obra en el segundo piso, y cuyo techo, como el de todo el piso bajo, es de azotea almenada.

 En este cuerpo residen la dirección, las oficinas de la empresa, el despacho de billetes, la caja, las básculas y el despacho de los equipajes de los pasajeros.

 El segundo piso o más bien el otro edificio separado, que forma parle de la estación, se levanta paralelamente al norte y en la misma longitud que el primero, es todo de planta baja y también con azotea almenada como el otro.  Está ocupado por los dependientes de residencia perpetua en la estación y por una parto de sus almacenes.

 Todo el vasto cuadrilongo comprendido entre el Campo Militar, la alameda de Isabel II y las calles de San José y de la Industria, está cerrado por una empalizada que parte a derecha e izquierda de la fachada del edificio principal, en cuyo centro aparecen hasta otros cinco separados y destinados a depósitos, almacenes y talleres de los artículos que necesita la explotación de este principal punto de arranque del primer ferrocarril de la isla.

 Así es que, esta estación con todas sus dependencias, ocupa un perímetro de 830 varas de circuito.


   
  Diccionario…, 1863, vol. 3, p. 176.