lunes, 13 de junio de 2016

De mi aldea





 Fernando Torralva Navarro



              para Néstor Carbonell


 Es una delicia mi calle de aldea
provinciana: varia, buena vecindad;
vivo en una casa más vieja que fea;
tengo una vecina que es una deidad.

 Soy feliz a ratos... el barrio chismea
y es activa obrera la malignidad.
(Quisiera de un tipo dar clara una idea,
pero a veces mucho daña una verdad).

 Trato a dos huraños, viejos señorones
de esos que aconsejan, guardan sus doblones
y que, del vecino, no hablan bien ni mal.

 Y es mi amigo el viejo perro de la esquina,
que pensar parece -¡cualquiera adivina!-
si Dios será justo en el Juicio Final!