martes, 10 de abril de 2012

El sueño del soldado





 Es notabilísimo (si es verdadero) el siguiente hecho de que han dado cuenta algunos periódicos:
 Hace ya bastante tiempo, y entre los reclutas destinados a Ultramar, llegó a la Habana un quinto gallego, que a los pocos meses de residencia en la isla de Cuba se sintió enfermo del mal del destierro, nostalgia que acomete con frecuencia a los hijos del Norte de España.
 Se agravó su situación y sufrió un ataque de catalepsia, quedando en completa postración, sin más señales de vida que la de respirar débilmente.
 Pasadas bastantes horas, y sin volver en sí, las personas que le asistían le abrieron la boca con algún trabajo y le dieron leche, operación y alimento que se repetía con el intervalo de seis a ocho horas durante el día.
 De esta manera, con este régimen, y sin que el enfermo recobrara todas las funciones de la vida orgánica, pasaron algunas semanas, y a los dos meses de continuar el estado cataléptico fue muy difícil introducirle el alimento líquido con el cual se sostenía.
 El Dr. Tolezano, que le visitaba, entendió que podía ser consecuencia aquella dificultad de abrirle la boca de algún desarreglo gástrico, y le administró un purgante activo que devolvió al enfermo la aptitud de digerir, e hizo más fácil su alimentación, cesando la rigidez de los músculos, y, por consiguiente, las dificultades para separar las mandíbulas.
 Entretanto, el estado cataléptico era gravísimo. El enfermo ni hablaba ni se movía. En la actitud que le colocaban permanecía inalterable y algunos ratos de pie si acertaba con la postura a propósito para sostener el equilibrio y si encontraba también el centro de gravedad.
 Así pasaron más de catorce meses sin volver el enfermo a sus funciones normales, repitiéndose los desarreglos gástricos cada dos meses, cuando más tardaban, y alimentándole siempre de la misma manera, llegando a padecer su dentadura y a perder algunos dientes por el esfuerzo diario para que pasase el alimento.
 Por fin, y cuando el cataléptico llevaba dieciocho meses en aquel estado, apurados los recursos de la Ciencia y atónitos los facultativos que le asistían, se mandó que tocaran la Muñeira en la misma habitación del enfermos, y se notaron alteraciones en el semblante. Se repitió la música, le habló al mismo tiempo en el dialecto gallego un paisano suyo, al oído del enfermo, y a este segundo experimento respondió el cataléptico derramando abundantes lágrimas, pero sin hacer movimiento alguno.
 Creyendo muy fuerte la emoción que debía sentir el infeliz soldado, se repitieron en días alternados estas experimentaciones, y al sexto u octavo día recobró el enfermo su estado natural, el color sano, los movimientos y la conciencia de su ser.
 Hoy está dado de alta y en perfecta salud.
 La colonia gallega ha realizado una suscripción a favor de su paisano, que ha producido más de 6.000 duros; el mejor dentista de la Habana le ha regalado una dentadura con que sustituir los dientes que perdió cuando le alimentaban en medio de su prolongadísimo ataque, y hoy pasea el quinto hecho un capitalista por las calles de la Habana y preparando su regreso al país que le vio nacer.
 La ciencia médica tendrá ahora un caso de celebridad sin ejemplo que referir y estudiar en sus anales.
 Nosotros debemos estas referencias a uno de los facultativos que han asistido al cataléptico, también, como el Dr. Tolezano, médico militar.

  
 "Sueño cataléptico", El siglo médico, XXXIII, no. 1680. Madrid, 16 de mayo de 1886.






 El Cataléptico del Hospital Militar de la Habana 


 Un soldado gallego se encuentra en dicho Hospital en estado cataléptico desde hace un año, extenuado, rígido, sin movimientos. De un mes a esta parte da señales de vida cuando oye la muñeira, el fandanqo y otros aires provinciales, tocados por un gaitero. También oye cuando se le habla en la lengua de su tierra natal. Con este procedimiento se ha obtenido que se mueva y que acompañe la música con las manos.
 Diversos órganos de la prensa se han ocupado de este hecho, que, segun parece, deja perplejo a la ciencia médica. Sin que nosotros pretendamos dar solución sobre lo que desconocemos y sale fuera de nuestra competencia, porque no somos médicos, nos parece sin embargo que sería conveniente que lo visitaran médicos espiritistas porque la ciencia es muy incompleta, si prescinde del elemento espiritual...
 Llamamos la atención sobre el hecho; y nos permitimos interesar a nuestros hermanos de Cuba para que nos den pormenores científicos sobre la marcha de la enfermedad y su autorizada opinión en la materia. Nosotros creemos que una de las causas que ocasionan el atraso de la Medicina, en un gran número de médicos, consiste principalmente en el contagio del Materialismo y en prescindir de las leyes que rigen lo espiritual y fluídico.
 ¿Aludía Erasto a hechos análogos a los del soldado gallego que nos ocupa? No podemos afirmar, pero tampoco podemos negar. La prudencia nos aconseja que esperemos nuevos hechos, pero que tomemos acta de él, por lo que pueda ser útil a la parte científica del espiritismo. Desde 1861 en que se publicó el Libro de los Mediums hasta fines de 1885 van 24 o 25 años a lo más, contando con el retraso de publicación que mediara entre el dictado de Erasto y su difusión al dominio público. Nos faltaría saber los hechos análogos que hayan registrado las revistas de Magnetismo, de Espiritismo, o los Anales Clínicos de Hospitales, o que hayan tenido ocasión de observar privadamente los adeptos de nuestra doctrina.

 Constancia, vol. 6, no. 117. Buenos Aires, 1884. 



1 comentario:

David Simón dijo...

http://diariodeunmedicodeguardia.blogspot.com.es/2015/09/sobre-el-cataleptico-de-la-habana-y-la.html
Sobre el Cataléptico de La Habana y la gaitoterapia: Viejas y nuevas noticias.

El capítulo "Nostalgia, catalepsia, locura y gaitoterapia: Historias de galegos en Cuba en el período de fin del siglo XIX y primeras décadas del XX" (autores: David Simón Lorda y Emilio González Fernández.) se puede descargar en el enlace:
https://www.researchgate.net/publication/235153741_Nostalgia_catalepsia_locura_y_gaitoterapia_Historias_de_galegos_en_Cuba_en_el_perodo_de_fin_del_siglo_XIX_y_primeras_dcadas_del_XX