domingo, 7 de diciembre de 2014

El cabecilla Estenoz





 Con motivo de los últimos sucesos ocurridos en la provincia de Oriente, en Cuba, entrevistamos al ministro de aquella república en Buenos Aires, señor Arístides Agüero de Betancourt, para poder informar a nuestros lectores con datos concretos, acerca de esta subversión.


 He ahí las ideas del señor ministro:


 Cuba ha iniciado una guerra de razas que no se apagará sino después de grandes luchas. Los negros, que forman el treinta por ciento de nuestra población, entienden el espíritu de la democracia hasta el grado de que ese porcentaje se les conceda de plano en todos los sistemas de nuestra vida política, social y económica.

 Desgraciadamente, los cubanos negros no obran por si ni ante sí. Una influencia exterior, cual la del cabecilla Estenoz, los ha conquistado y ha encendido en ellos la aspiración de aspiración de dominio. Tenemos en Cuba negros muy cultos y que ocupan brillante situación, los cuales no miran con agrado el movimiento de las masas por una razón imposible de solidificar, cuando se lleva en pro a una mínima parte. 



 Si en Habana, Las Villas y Pinar del Río pudimos derrotarlos, obligándoles a la dispersión, lo haremos ahora, en la provincia de Oriente, hacia donde ha enviado el gobierno una columna de tres mil soldados, habiéndose repartido cerca de diez mil fusiles a los habitantes, a fin de que, cumpliendo los deseos expresados por la población, puedan prestar ayuda y defenderse, si lo requiere el caso.

 Los rebeldes rehuyen el combate abierto.