viernes, 16 de noviembre de 2012

Tía Catana




  Francisco Calcagno 

 … ¿Y en qué ciudad han faltado esas celebraciones locales, tipos excepcionales, que todo el mundo conoce y que, sin embargo, no han salido jamás de la ciudad? En una población tan heterogénea como la nuestra no era posible carecer de ellos, y hemos tenido, entre otros que recuerdan las crónicas, al Muerto vivo, que resucitó cuando lo llevaban a enterrar y después vivió muchos años, a Sebastián de la Cruz, loco cuya figura, por 1670, provocaba la risa de la plebe, y el maltrato de los muchachos, y quien a veces recostándose sobre los abrojos (punzadoras tunas), se recreaba entre sus puntas como en…



 ... Los crímenes de Concha, La Habana, 1887.