lunes, 7 de julio de 2014

El aviador cubano Menéndez, en Madrid





 A las once y tres minutos de esta mañana aterrizó en el aeródromo de Cuatro Vientos el teniente de la Aviación cubana señor Menéndez, dando fin con pleno éxito al "raid" La Habana-Madrid.  

 Tenía el prepósito de tomar tierra en Barajas; paro el jefe del aeropuerto participó telefónicamente a Sevilla que el campo, a consecuencia de las lluvias, se encuentra en pésimas condicionas. Por esta circunstancia, el teniente Menéndez aterrizó en Cuatro Vientos.
 
 Emprendió el viaje en Sevilla a Ias nueve de la mañana, acompañando al avión del intrépido piloto cubano un trimotor de la L. A. P. E.

 El aviador que lo tripulaba, buen conocedor del trayecto, servía de guía, y a la vez de escolta, al aparato del teniente Menéndez. En todo el recorrido encontraron fuerte viento de cara y grandes chubascos e invisibilidad, por tanto, muy acentuada.

 En el aeródromo esperaban al teniente Menéndez todos los oficiales y clases francos de servicio en Madrid de la Aviación militar y numeroso público. Tan pronto como aterrizó, sus compañeros de Arma españoles lo subieron en hombros, y entre vítores y aplausos trasladaron al gran aviador al pabellón de oficiales, donde se reprodujeron las demostraciones de cariño y entusiasmo.
 
 Entre las personalidades que acudieron a esperar al teniente Menéndez se encontraban el subsecretario de Estado, Sr. Aguinaga; el embajador de Cuba, acompañado de todo el personal de la Embajada y numerosos elementos de la colonia cubana; el general Núñez del Prado, director general de la Aeronáutica militar; el jefe de la Aviación militar, SR. Bernal, y el de la naval, almirante Fontenla; el teniente de navío señor Solís, en representación del Ministro de Marina, y una comisión del Ayuntamiento de Carabanchel Alto, integrada por un teniente de alcalde y varios concejales.

 En el pabellón fue obsequiado el teniente Menéndez con un "lunch". El general Núñez del Prado brindó por el éxito del "raid" y por la aviación cubana, y en nombre de la española abrazó efusivamente al Sr. Menéndez. El embajador de Cuba pronunció breves palabras y terminó brindando por la prosperidad de España, "madre amante de nuestra tierra". Al final, el teniente Menéndez, muy emocionado, agradeció el cariñoso recibimiento que se le habla dispensado, y dijo: "Este es el momento más feliz de mi vida, porqué he conseguido con toda felicidad el más firme anhelo: visitar mi patria, mi primera patria. La segunda es Cuba, la primera España, porque en España nací."

 Durante su estancia en Madrid, acompañará al teniente Menéndez el teniente Reus, a quien le ha nombrado ayudante suyo.

 En el banquete oficial que se le ofrezca les serán impuestas las medallas del Mérito Naval y Militar.

 El embajador de Cuba ha decidido declarar el próximo lunes, 24, fiesta nacional cubana, celebrándose en el palacio de la Embajada una recepción.

 A las doce y media, y después de conversar con varios aviadores españoles, el teniente Menéndez, acompañado del Sr. Reus y del embajador de su país, se dirigió a Madrid en automóvil. 

 A la salida, una compañía de Aviación formó, y todos los obreros y empleados del aeródromo y vecinos de Carabanchel lo despidieron con una gran ovación.


 La Voz, 21 de febrero de 1936.