sábado, 28 de junio de 2014

La meretriz menor de edad




 Matías Duque 

 Las hay de tapadillo, fleteras, viajeras. Se nos dice que al terminar la guerra, más de 100 niñas, de 10 a 14 años de edad, fueron recogidas por la policía y por la Sección de Higiene y entregadas a sus padres o tutores. Si estos no tenían medios para hacerse cargo de ellas, o si no querían hacerlo, eran llevadas al asilo del “Buen Pastor”, institución creada y mantenida en Francia por santas religiosas y por la sociedad francesa, y que se extiende hoy por toda la tierra civilizada. Más tarde fueron llevadas a un asilo que creó el Gobierno Militar interventor, asilo que fue suprimido por el Gobierno cubano; también la intervención militar americana creó, con el nombre de Aldecoa, un asilo donde debían ser recluidas, para su reforma moral, las menores delincuentes, pero la Administración cubana, al suprimir el anterior asilo, entendió por delincuentes también a las menores prostitutas [...].” (pp. 149-150). 

 Anticiparse al derrumbe moral

 Es preciso que los maestros de enseñanza estudien al niño y fijen con un perfecto conocimiento las inclinaciones naturales o impulsadas a virtud de una viciosa educación, y den cuenta a las Juntas de Educación, para que éstas, por medio de sus delegaciones de barrios, amplíen la investigación y anoten en las historias clínicas -permítase la frase- de estas pobres criaturas, el carácter de sus padres, la manera de vivir de éstos y el abandono en que ellos tienen al menor, y las malas costumbres que ante ellos ejerciten” (pp.152-153). 
 
 Las Juntas de Educación, con sus delegaciones de barrio, deben ser autorizadas para separar a todo niño o niña que carezca de un medio de vida doméstico, conveniente para el desarrollo de una sana moral, para llevar ese niño o esa niña a la Escuela Reformatoria; de esas escuelas reformatorias deben salir transformadas. La giba moral debe ser suprimida, y cuando menos, si no se puede suprimir por completo esa joroba, debe tratarse que de ahí en adelante el árbol de la vida de esos niños crezca recto, hermoso, tonificado vigorosamente por la savia del bien y de la virtud (p. 153). 

 Si no se reforma, debe enviarse a las cortes juveniles o correccionales, para ser sentenciado hasta la mayoría de edad a la reclusión en las escuelas correccionales (p. 154).


 La prostitución en Cuba, 1914.