sábado, 14 de septiembre de 2013

Nadie pedirá...






 Nadie pedirá limosna por las calles; y los hombres y mujeres absolutamente imposibilitados de buscar el sustento, se dirigirán al cura de la parroquia o auxiliar, para que de acuerdo y con la instrucción del comisario del cuartel le proporcionen en piedad de los vecinos los auxilios necesarios, sin la vergüenza de pordiosearlos de puerta en puerta, pasándolos en caso de grave enfermedad al hospital de su sexo; y si fuesen niñas las mendicantes, serán conducidas por los comisarios con mi orden, a la Casa de Beneficencia, donde ganarán sin riesgo la subsistencia y aprenderán la costura, bordado y demás artes que se la aseguren para siempre, no pudiendo salir de dicha casa sino para alguna acreditada donde sea fácil proporcionarles un honesto establecimiento; por lo cual, como protector y presidente de tan benéfico instituto, me reservo dar la previa y necesaria licencia; y apercibo de fuerte reprensión y multa, aplicable al mismo establecimiento, a los comisarios y demás que descuidaren el cumplimiento de su obligación en esta parte. 


 Bando de Bueno gobierno adicionado por el Excelentísimo Sr. D. Francisco Dionisio Vives, Habana, 1828.