viernes, 27 de marzo de 2026

Carlos Drummond de Andrade: Cinco poemas

 

 

Poema de siete caras

  

Carlos Drumond de Andrade

 

Cuando nací, un ángel tuerto

de esos que viven en la sombra dijo:

¡Arriba, Carlos! Sé un inútil de la vida.

 

Las casas espían a los hombres

que corren detrás de las mujeres.

Si no hubiera tantos deseos,

la tarde tal vez fuera azul.

 

El tranvía pasa lleno de piernas:

piernas blancas negras amarillas.

Para qué tanta pierna, Dios mío,

pregunta mi corazón.

Sin embargo mis ojos

no preguntan nada.

 

El hombre tras el bigote es serio,

simple y fuerte.

Casi no habla.

Tiene pocos, raros amigos

el hombre tras los espejuelos y el bigote.

 

Dios mío, por qué me abandonaste

si sabías que yo no era Dios

si sabías que yo era un flojo.

 

Mundo mundo vasto mundo,

si me llamara Raimundo

sería una rima, no sería una solución.

Mundo mundo vasto mundo,

más vasto es mi corazón.

 

No debería decírtelo

pero esa luna

esa copita de cognac

lo ponen a uno como un diablo.

 

Poema das sete caras

 

Quando nasci, um anjo torto

desses que vivem na sombra

disse: Vai, Carlos! ser gauche na vida.

 

As casas espiam os homens

que correm atrás de mulheres.

A tarde talvez fosse azul,

não houvesse tantos desejos.

 

O bonde passa cheio de pernas:

pernas brancas pretas amarelas.

Para que tanta perna, meu Deus,

pergunta meu coração.

Porém meus olhos

não perguntam nada.

 

O homem atrás do bigode

é sério, simples e forte.

Quase não conversa.

Tem poucos, raros amigos

o homem atrás dos óculos e do bigode.

 

Meu Deus, por que me abandonaste

se sabias que eu não era Deus

se sabias que eu era fraco.

 

Mundo mundo vasto mundo,

se eu me chamasse Raimundo

seria uma rima, não seria uma solução.

Mundo mundo vasto mundo,

mais vasto é meu coração.

 

Eu não devia te dizer

mas essa lua

mas esse conhaque

botam a gente comovido como o diabo.

 

Iniciación amorosa

 

La hamaca entre dos matas de mangos

se balanceaba en el mundo profundo.

El día era ardiente, sin viento.

El sol allá arriba,

las hojas en medio,

el día era ardiente.

 

Y como no tenía nada que hacer,

me la pasaba mirando las piernas morenas de la lavandera.

 

Un día se acercó a la hamaca,

se enroscó en mis brazos,

me dio un abrazo,

apretándome con sus tetas

ahora solo mías.


La hamaca se volcó,

el mundo se hundió.

 

Me fui directo a la cama,

40 grados de fiebre.

Una lavandera inmensa, con dos tetas inmensas, 

                giraba en el espacio verde.

 

Iniciação Amorosa

 

A rede entre duas mangueiras

balançava no mundo profundo.

O dia era quente, sem vento.

O sol lá em cima,

as folhas no meio,

o dia era quente.

 

E como eu não tinha nada que fazer vivia namorando

as pernas morenas da lavadeira.

 

Um dia ela veio para a rede,

se enroscou nos meus braços,

me deu um abraço,

me deu as maminhas

que eram só minhas.

 

A rede virou,

o mundo afundou.

 

Depois fui para a cama

febre 40 graus febre.

Uma lavadeira imensa, com duas tetas imensas, 

                              girava no espaço verde.

 

 

Registro civil

 

Ella recogía margaritas

cuando yo pasé. Las margaritas eran

los corazones de sus enamorados,

que después se transformaban en ostras

que engullía en grupos de diez.

Los teléfonos gritaban Dulce,

Rosa, Leonora, Carmen, Beatriz.

Pero Dulce había muerto

y las demás se bañaban en Ostende

bajo un sol neutro.

Las ciudades perdían los nombres

que un funcionario con un pájaro en el hombro

iba archivando en un libro de versos.

En la última de ellas, Sodoma,

quedaba una luz encendida

que un ángel sopló.

Y en la tierra

solo yo oía el rumor,

blando, de las ostras que se deslizaban,

por la implacable garganta.

 

Registro civil

 

Ela colhia margaridas

quando eu passei. As margaridas eram

os corações de seus namorados,

que depois se transformaram em ostras

e ela engolia em grupos de dez.

Os telefones gritavam Dulce,

Rosa, Leonora, Carmen, Beatriz.

Porém Dulce havia morrido

e as demais banhavam-se em Ostende

sob um sol neutro.

As cidades perdiam os nomes

que o funcionário com um pássaro no ombro

ia guardando no livro de versos.

Na última delas, Sodoma,

restava uma luz acesa

que o anjo soprou.

E na terra

eu só ouvia o rumor

brando, de ostras que deslizavam,

pela garganta implacável.

 

Congreso Internacional del miedo

 

Provisoriamente no cantaremos el amor,

que se refugió más abajo de los subterráneos.

Cantaremos el miedo, que esteriliza los abrazos,

no cantaremos el odio porque no existe,

existe apenas el miedo, nuestro padre y nuestro compañero,

el miedo grande de los sertones, el miedo de los mares, 

          el miedo de los desiertos,

el miedo de los soldados, el miedo de las madres, 

                          el miedo de las iglesias,

cantaremos el miedo de los dictadores, 

          el miedo de los demócratas,

cantaremos el miedo de la muerte 

             y el miedo de después de la muerte,

después nos moriremos de miedo

y sobre nuestras tumbas nacerán flores amarillas 

                                  y temerosas.

 

Congreso internacional del miedo

 

Provisoriamente não cantaremos o amor,

que se refugiou mais abaixo dos subterrâneos.

Cantaremos o medo, que esteriliza os abraços,

não cantaremos o ódio porque esse não existe,

existe apenas o medo, nosso pai e nosso companheiro,

o medo grande dos sertões, dos mares, dos desertos,

o medo dos soldados, o medo das mães, o medo das igrejas,

cantaremos o medo dos ditadores, o medo dos democratas,

cantaremos o medo da morte e o medo de depois da morte,

depois morreremos de medo

e sobre nossos túmulos nascerão flores amarelas 

                                                                   e medrosas.

  

Los muertos

 

En la intimidad ambigua

que nos conceden

podemos andar desnudos

delante de sus retratos.

No reprueban ni sonríen

como si en ellos la desnudez fuese mayor.

 

Os mortos

 

Na ambígua intimidade

que nos concedem

podemos andar nus

diante de seus retratos.

Não reprovam nem sorriem

como se neles a nudez fosse maior.

 


Versiones: Pedro Marqués de Armas


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