martes, 2 de julio de 2013

Unas tijeras, una hoja de afeitar y un comunicado de la U.J.C.





 La Habana- El pelo largo, los pantalones ceñidos y la minifalda han sido las últimas víctimas de la "ofensiva revolucionaria" lanzada hace dos semanas por el primer ministro cubano, Fidel Castro.
 La unión oficial de la Organización Juvenil Comunista (U.J.C.) ha prohibido el pelo largo y la barba en algunas Facultades de la Universidad de La Habana y se informa que grupos de jóvenes revolucionarios se dedican por las calles a cortar con tijeras el pelo a los melenudos.
 Oficialmente, la ofensiva revolucionaria ha tenido como resultado la nacionalización de todos los negocios privados y el cierre de todos los bares y clubs nocturnos. Centenares de miles de cubanos serán llevados a trabajar en el campo a lo largo del mes próximo en el cuadro de la mayor movilización de mano de obra en la historia del país.
 La probibición hecha por la U.J.C. extraña a los observadores extranjeros residentes en Cuba, donde el propio primer ministro, Fidel Castro, lleva una bien nutrida.
 La única medida oficial contra el cabello largo y la moda "hippie" fue el reciente cierre de la Galería de Arte Moderno, sita en pleno centro de La Habana, así como de la cafetería Sala 23, que era punto de cita de jóvenes extravagantemente vestidos y muchos de ellos con el pelo teñido. La U.J.C. proclamó la semana pasada su apoyo a la ofensiva revolucionaria, llamando al "heroísmo espartano".
 Por su parte, el diario habanero El Mundo siguió el proceder de la U.J.C. publicando una caricatura en la que aparecía un joven melenudo y barbudo, con pantalones ceñidos, huyendo con horror de unas tijeras, de una hoja de afeitar y de un comunicado de la U.J.C.
 Paradójicamente, la prensa cubana muestra una aprobación evidente hacia las manifestaciones de jóvenes melenudos de otros países, particularmente cuando tales manifestaciones van dirigidas contra la guerra de Vietnam. 

 "Castro prohíbe la barba a los estudiantes cubanos, ABC, 3 abril de 1968.