lunes, 25 de mayo de 2026

The Country of the Houyhnhnms



João Cabral de Melo Neto


Para hablar de los Yahoos, es necesario

que las palabras funcionen de piedra:

que de pronunciarse, se pronuncien

con la boca para pronunciar piedras;

que si escritas, se escriban en duro

en la página dura de un muro de piedra;

y más que pronunciadas o escritas,

que se tiren, como se tiran piedras.

Para hablar de los Yahoos se necesita

que las palabras funcionen de filo,

como en la sátira; o, como en la ironía,

se armen ambiguamente de dos filos;

y que la frase se arme de lo perforante

que tienen en el Pajeú las facas-de-punta:

faca sin dos filos y aun así ambigua,

por no verse en ella dónde no es punta.


2


O para cuando se hable de los Yahoos:

tratar de no oír hablar, como mínimo;

o bien oír en el silencio todo en puntas

del cactus espinoso, bien agreste;

apurar y azuzar, debajo del silencio,

al cactus que duerme en cualquier no;

avivar en el silencio las cien espinas

con que puede despertar el cactus no.

O para cuando se hable de los Yahoos:

no querer oír hablar, por lo menos,

o bien oír, pero engatillando la sonrisa

para dispararla en cualquier momento;

oír los planes-últimos para los Yahoos

con una sonrisa en la boca engatillada:

en la boca que no puede balas, pero puede

una sonrisa burlona, tiro claro.



The Country of the Houyhnhnms


Para falar dos Yahoos, se necessita

que as palavras funcionem de pedra:

se pronunciadas, que se pronunciem

com a boca para pronunciar pedras;

se escritas, que se escrevam em duro

na página dura de um muro de pedra;

e mais que pronunciadas ou escritas,

que se atirem, como se atiram pedras.

Para falar dos Yahoos se necessita

que as palavras se rearmem de gume,

como numa sátira; ou como na ironia,

se armem ambiguamente de dois gumes;

e que a frase se arme do perfurante

que tem no Pajeú as facas-de-ponta:

faca sem dois gumes e contudo ambígua,

por não se ver onde nela não é ponta.


2


Ou para quando falarem dos Yahoos:

furtar-se a ouvir falar, no mínimo;

ou ouvir no silêncio todo em pontas

do cacto espinhento, bem agrestino;

aviar e ativar, debaixo do silêncio,

o cacto que dorme em qualquer não;

avivar no silêncio os cem espinhos

com que pode despertar o cacto não.

Ou para quando falarem dos Yahoos:

não querer ouvir falar, pelo menos;

ou ouvir, mas engatilhando o sorriso,

para dispará-lo a qualquer momento;

ouvir os planos-afinal para os Yahoos

com um sorriso na boca engatilhado:

na boca que não pode balas, mas pode

um sorriso de zombaria, tiro claro.



Versión: Pedro Marqués de Armas


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