Jaime García Terrés
Nos encontramos
en un atroz vestíbulo, cercados
por los fotógrafos y la demás
gente curiosa,
con algunos recuerdos compartidos.
‘And you were glad and laughing
With a laughter not of this world.’
No,
no es el hospital de Saint
Elizabeths,
no es Rapallo
ni
tampoco Brunnenburg,
es un hotel de la ciudad soñada
por
casi todos los poetas,
un lago de silencio en el que las
palabras
bogan intrusas contra la
corriente.
Las manos del artífice descansan
y sus ojos prefieren vaciarse de
miradas.
(Le pregunto si vive en paz,
y me responde:
Ah ¿de qué sirve
mi paz cuando los otros
quieren sólo pelea?)
Todo lo más por decir (Joaquín
Mortiz, México, 1971).
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