domingo, 15 de marzo de 2015

Castro y Pekín





 José GHANG


 La matanza de quince chinos con pasaporte nacionalista en la provincia de Matanzas y Las Villas, y la cada día más acusada persecución de los chinos dedicados al comerció en Cuba, han puesto en un estado de máxima gravedad y tirantez las relaciones entre Formosa y Cuba. En Taipeh se tiene amplio conocimiento de que la red de propaganda de la China comunista para Hispanoamérica, cuya misión es fundamentalmente actuar sobre las colonias china en los distintos países sudamericanos, ha establecido una de sus importantes bases en la Habana. Las publicaciones del comunismo chino han entrado en enormes cantidades en Cuba en los tres últimos meses y quienes mueven el tinglado parece que, aprovechando muchas circunstancias favorables actualmente en la isla, se han ganado las simpatías de una minoría fuertemente consolidada en el poder.

 De aquí, al parecer, parten interesantes proyectos de posibles acuerdos futuros entre el Gobierno de Cuba y el de Pekín. La representación diplomática nacionalista parece que ha comprobado este desviacionismo de Fidel Castro, acaso por la fuerza, y la presión de las minorías conquistadas por los comunistas chinos, y así ha informado al generalísimo Chang Kai Check. ¿Han significado esos asesinatos un punto de partida para que el Gobierno de Fidel Castro vea una salida a unas relaciones diplomáticas cuyo signo, quiere invertir? La visita de Mikoyan, según se entiende, está orientada a influir de alguna manera a que Cuba tome tal determinación en beneficio de unos acuerdos comerciales y de cooperación tanto por cuánto pueda ofrecerle Rusia directamente, como por lo que a través de la China comunista, siempre menos sospechosa que Rusia, pudiera llegarle. El reconocimiento por parte de Fidel Castro de la China comunista no le crearía ante el mundo occidental graves problemas. Y Cuba sería un buen impacto propagandístico tanto para la China comunista como para Rusia de una manera indirecta en toda la América del Sur. ¿Se dará, pues, definitivamente esta ruptura de relaciones diplomáticas?

 Los catorce secretarios de Embajada del Departamento de Asuntos de la América de lengua castellana del Ministerio de Asuntos Exteriores de Formosa, están estos días estudiando la manera de no perder una posición que es evidentemente importante. La salida está en una acción conjunta de Formosa y Estados Unidos enfrentándose al problema. El sumando de Estados Unidos no cabe duda que pesará lo suficiente como para exigir al menos a Fidel Castro una meditación. De cualquier manera, ya es sintomático que en la misma capital de Cuba tengan amplia difusión toda clase de folletos y revistas de Pekín en perfecto castellano, y que actúen libremente células o equipos con una acción de presión sobre las colonias chinas marcadamente nacionalistas. Una decisión de Fidel Castro en favor del reconocimiento de la China comunista le desenmascararía. En estos días en los que cuatro embajadores andan en danza, se está fraguando la salida al problema y a su planteamiento. No sabernos a ciencia cierta el papel que en este asunto puede representar Mikoyan, pero es indudable que metiendo como siempre meten en acción para su juego a la China comunista, su acción puede ser clave en el momento presente.

 Fidel Castro parece que sólo está pendiente de un síntoma, y es la reacción e inclinaciones de simpatía de la calle ante la exposición rusa de la capital, que es calcular el asentimiento y simpatía hacia el comunismo. Y, el asunto de China podría participar en ese enfoque. Acaso por esta vez, el sentido común de una mayoría se impondrá a los juegos turbios de una minoría poco clara.


 Taipeh (Crónica de nuestro corresponsal), La Vanguardia, 13 de febrero de 1960.