viernes, 23 de diciembre de 2016

El belén revolucionario de la C.M.Q



 La Navidad está cercana, y desde Santiago se escucha de nuevo la voz incansable de su pastor, a través de un nuevo documento histórico: "Con Cristo o contra Cristo": así responde al totalitario lema de Castro: "Con la Revolución o contra la Revolución".

 Dice entre otras frases el soldado de la Iglesia: "Combatimos al comunismo, porque amamos la libertad y porque nos asusta sólo pensar que vaya a haber un solo amo y que éste sea el Estado.

 Repudiamos la esclavitud de donde quiera que venga. La disyuntiva es: el amor o el látigo... Sepan los católicos que ha llegado la hora de demostrar la capacidad de nuestra resistencia y la de nuestra preparación para la lucha... El combate es a brazo partido entre Cristo y el Anti-Cristo. A escoger, pues, cada cual a quien prefiera tener por Jefe".

 El Estado quiere dar la impresión de que las navidades son más alegres que nunca. Pero como van pasando los días y se acerca la fecha sublime sin que aparezcan señales de festejos, comienza a presionar para que se adornen las calles y se organicen bailes públicos.

 Distribuyen palmas, banderas, guirnaldas y farolitos entre los Comités de Vigilancia y éstos se encargan de engalanar las calles, bajo la mirada glacial de los vecinos. Numerosos festejos al aire libre son organizados. Se radian constantemente "villancicos revolucionarios".

 Las oficinas públicas se adornan con motivos también revolucionarios.

 El más irreverente es el nacimiento o belén que se levanta en CMQ: Los Reyes Magos son Fidel, el Che y Raúl (*), que traen, respectivamente, como regalos, la Reforma Agraria, la Reforma Urbana y la Nacionalización; en el cielo, la faz barbuda del desaparecido Camilo Cienfuegos sustituye a la Estrella anunciadora; el Niño Jesús es tocado con un sombrero de paja.

 Esa Nochebuena el cielo abre sus compuertas y cataratas de agua, acompañadas de un viento fortísimo, arrancan las banderas y guirnaldas, impiden las "cenas cívicas" y los bailes populares, mientras la noche da un toque fantasmal al escenario. Las casas permanecen a oscuras en señal de protesta. Todo hace recordar otras Navidades, dos años antes (12 bis).



 (12 bis). La Nochebuena y la Nochevieja del año 1958 transcurrieron sin festejos y fueron las más tristes que había conocido el país hasta entonces. Esto se debió al boicot declarado por la Revolución, y secundado por el Pueblo contra la Dictadura de Batista. Sin embargo, el fin del año 1959 fue, en contraposición, uno de los más animados de la historia cubana.

 Ya hemos descrito lo sucedido en el año 1960, pero aún más siniestro ha sido lo acaecido en 1961. El Gobierno sustituyó el título "Navidad" por "Fiesta Socialista de Fin de Año", organizó bailes en los "Círculos Sociales Obreros" (muchos de ellos levantados en las antiguas iglesias y colegios) y preparó "cenas cívicas". Mientras tanto, la casi totalidad del pueblo sufría en silencio, la muerte, prisión, exilio, asilo diplomático o persecución de algunas de sus familiares o amigos íntimos. Miles de fusilados, decenas de miles de presos y centenares de miles de exilados hacían imposible una feliz Navidad en Cuba.



 Tomado de Testimonio de un sacerdote sobre la Pasión de Cristo en Cuba,  Departamento de publicaciones del secretariado de difusión, Santiago de Chile, 1962, pp. 46-47. 

 (*): Almeida. 


 Imagen extraida del libro de Ángel Aparicio Laurencio: Donde está el cadáver… se reúnen los buitres (Crónicas de la persecución religiosa en Cuba), Santiago de Chile, 1963, p. 161.