martes, 8 de octubre de 2013

Diwaldo Salom: Dos sonetos





 
Contraste


Yo he conocido jóvenes sin suerte,
heridos por profundos desengaños,
y es cierto que al contar los veinte años
ya miraban sin pánico la muerte.

Y he visto a muchos viejos de alma fuerte
que a la dicha y dolor no han sido extraños,
rechazar con terror y siempre huraños
el misterio que en polvo nos convierte.

El placer tienen éstos por divisa,
y, si bien sus semblantes están yertos,
poseen de los vivos la sonrisa.

Mas los otros, espíritus inciertos,
por tener el reposo se dan prisa,
y ríen con la risa de los muertos.


Álbum Salón, 1 de enero de 1901, p. 39.



Al pie de la reja


Con su guitarra, el mozo despreciado
acércase a la reja solitaria,
y, a modo de bellísima plegaria,
lanza al aire un cantar apasionado.

El amor que lo mata es tan sagrado
como el amor de madre pasionaria,
y vibra su pasión extraordinaria
en sus cuitas de amante infortunado.

De pronto, estremecido, palidece
al oir una risa despiadada
de mujer que se oculta tras la reja.

La guitarra de súbito enmudece.
...Pero vuelve a gemir y, desolada,
arroja al viento sollozante queja.


Por esos mundos, Madrid, 1 de agosto de 1904, p. 41.