domingo, 15 de febrero de 2026

Sitiocampo

 

   Pedro Marqués de Armas 

 

  Aunque te empujara con mano maestra (aunque te empujara por los derriscaderos), esos huequitos no te los abrió la historia. Se dice fácil, pero a veces es necesario abrir la calota y, a ras de la duramadre, tirar hasta el fondo. Como si se tratara de sostenerse al filo de lo que no es lenguaje: el velo del amnios, el muladar con las momias, y lo que llaman “parte trasera” en una escuela rural. Solo allí comienza lo narrado: nacimiento y muerte en setos de Campeche, no en camas de hospitales suizos.

  Oh tú ajeno hasta el extrañamiento.

  Como Woyzeck, antes de salir a escena.



  De Óbitos (2015). 


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