viernes, 4 de mayo de 2018

Canción de la vida profunda



Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar...
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonría.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo que tiembla de pasión;
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña oscura de oscuro pedernal;
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas
en rútilas monedas tasando el bien y el mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos
–¡niñez en el crepúsculo, lagunas de zafir!–
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír...

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer;
tras de ceñir un talle y acariciar un seno
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar:
el alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.

Mas hay también, ¡oh Tierra!, un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver;
un día en que discurren vientos ineluctables...
¡Un día en que ya nada nos puede retener!

                                        La Habana 1915 


 Social, La Habana, Vol. 1, no. 12, diciembre de 1916.

2 comentarios:

Dandi Buritao dijo...

Este poema es del colombiano Porfirio Barba Jacob. No es de ningún Ricardo Arenales....

D.L. dijo...

Buritao Dandi, infórmese mejor. Y gracias por el comentario, Osorio