miércoles, 9 de noviembre de 2016

Los fusilados






 Carlos Franqui

 Cuando la Revolución más ordenada, más pacífica y más humana del mundo subió al Poder, convocó a la Nación y le preguntó qué debía hacer con los principales criminales de guerra. El pueblo dijo sí, pidiendo su ajusticiamiento. Periodistas, abogados, sacerdotes; todos dijeron sí. En la “Operación Verdad”, también dijeron sí, los periodistas honestos de todo el Continente.

 Pero la Revolución que no es fría, maquiavélica ni calculadora, que pudo fusilar a los criminales de guerra en una semana, por la convicción material y moral de sus crímenes, prefirió el procedimiento del más amplio y exhaustivo derecho, con todas las oportunidades para el acusado, basado en el concepto de la mejor justicia: que ni un solo inocente fuera ejecutado, aunque los juicios demoraran meses y la campaña de calumnias y aislamiento contra la Revolución cubana se desatara con la mayor violencia.

 Hoy puede decirse con satisfacción: Ni un solo inocente ha sido castigado. Incluso algunos culpables han sido puestos en libertad por falta de pruebas (…)

                                                    Revolución, 19 de marzo de 1959