viernes, 23 de septiembre de 2016

Los bueyes


  
  Eliseo Giberga


   De Tejas vino aquel; este de Honduras;       
y hoy, en otra región, bajo otro dueño,       
juntos rumian tejano y hondureño       
insensibles al cambio, otras verduras.       

   Ora sueltos sin yugo en las llanuras,       
ya uncidos del arado al santo leño,       
ya en lenta digestión, o en largo sueño,       
nunca amarga un recuerdo sus harturas.       
 
   El establo es su patria. Donde quiera       
que are el buey, ni otra tuvo, ni más quiere        
que buen pasto y sufrida compañera.       

   Más que el hombre feliz, no ha conocido       
el amor que en el hombre nunca muere;       
el amor de la tierra en que ha nacido.