sábado, 6 de agosto de 2016

Intelectuales cubanos protestan contra la erección en Madrid de un monumento a Machado





  Un grupo de intelectuales cubanos ha enviado a Madrid el siguiente documento:
 "Compañeros: La actitud de la intelectualidad española frente a la realidad política de los últimos años nos da ocasión y ánimos para dirigirnos a ustedes en demanda de una acción que, con nuevo y generoso sentido de los deberes cívicos, tanto interesa a España como a Cuba.
 No pueden ignorar ustedes que en estos momentos se ultima en Madrid un monumento a Cuba y al general Machado. El Gobierno del general Primo de Rivera, reincidiendo en el vacuo hispanoamericanismo oficial —manto de más de un interés ilegítimo y oportunidad de grotescas vanidades—, patrocinó el proyecto de erigir ese monumento. Las adulaciones lamentables que en Cuba y en España tiene el Poder trabajaron con miras de pequeño egoísmo en esa inoportuna glorificación. Si una labor enérgica no lo impide, verá Madrid honrado de manera extraordinaria a uno de los presidentes americanos que merece con más títulos la repulsa y la condenación de los pechos honrados.
 Representante desde su exaltación al alto cargo de las más reaccionarias corrientes y de los más desatontados despotismos, el periodo de gobierno del general Machado se ha distinguido por el diario ataque, no ya a los derechos individuales, sino a los más elementales respetos humanos. En los últimos tiempos, ante la protesta firmísima de todo el pueblo cubano, la incivilidad y la violencia no han conocido límites. Poseído de la furia de los dictadores iletrados contra la enseñanza y la cultura, Machado ha llenado las cárceles de escritores, profesores y hombres de ciencia; ha impedido por largos días la publicación de los primeros periódicos del país; ha clausurado la Universidad, las escuelas normales y los institutos de segunda enseñanza. Sin publicaciones y sin centros docentes, Cuba sufre hoy el momento más doloroso de su vida social.
 Si quien maltrata la dignidad del ciudadano y la del hombre, quien persigue al intelectual como a ser nocivo y despreciable, recibe en el seno de una nación de hermosa tradición jurídica y probada sensibilidad civil el homenaje de la perpetuación, si los escritores, hombres de ciencia y profesores de España no impiden la erección en Madrid de la estatua al general Machado, habrá que reconocer tristemente que nada es todavía la conciencia universal, que debe hacer del hombre de pensamiento velador y defensor de los altos intereses humanos.
 Sabedores de lo que ustedes significan en el seno de la sociedad española, va nuestro más esperanzado ruego porque, poniendo a contribución el adecuado esfuerzo, eviten que al glorificarse en España una gran injusticia, momentáneamente triunfante, España y Cuba sufran afrenta igual.
 Muy cordialmente de ustedes. Juan Marinello, Herminio Portell Vilá, Henry Salazar, Raúl Roa, Pablo de la Torriente-Brau, Rita Shellon, Gustavo Aldereguía, Manuel Bisbé, Juan Antiga, José M. Irisarri, Ofelia Rodríguez Acosta, Jorge Mañach, Flora Díaz Parrado, Emilio Roig de Leuchsenring,  Otto Bluhme, Tomás Castañeda Ledón, Pedro López Dorticós, Conrado W. Massaguer, Virgilio Ferrer Gutiérrez, José Z. Tallet, Mariblanca Sabas Alomá, José Hurtado Mendosa, Agustín Acosta, Manuel A. de Varona, Rafael Escalona, Roberto Lago y Pereda, A. Sánchez Arango, Carlos Guerrero Costales, Ramón Miya, Jesús Menocal, Carlos Prío, Raoul Ruiz, Zoila R. Mulet, Manuel Guillot, Calixta Guiteras, Porfirio Pendas, Clara Luz Durán, Sara de Llano, Pablo de la Fuente Brey, José Lloret Romero, Carlos M. Fuertes, Inés Segura Bustamante, Silvia E. Martell, Ramiro O. Danesa, R. del Carón, Fernando López Fernández. (El doctor Fernando Ortiz no pudo firmar por estar en los Estados Unidos, impedido de volver a su país por el Gobierno dictatorial de Machado.)
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 Pueden estar tranquilos los Intelectuales cubanos. La estatua de Machado, que comenzara a trabajar Benlliure, no figurará en el monumento a Cuba que se está levantando en el Retiro. La República española no amparará estatuas de dictadores y sabrá exaltar seguramente la figura de Martí, el gran libertador. 
 Un grupo de intelectuales españoles, amigos de Cuba, se propone expresar su adhesión a los perseguidos en aquella Isla, y su primer acto ha sido facilitar el enérgico documento que han recibido de sus compañeros cubanos. 

  La Voz, Madrid, 22 de mayo de 1931, p. 5.