domingo, 21 de julio de 2013

Heno de Pravia

 


 Una casa española, la Perfumería Gal, ha sdo la primera en utilizar para fines de publicidad en América las estaciones de automóviles de telefonía sin hilos, anunciado su famoso jabón "Heno de Pravia".

 Esta fotografía, tomada en La Habana, y en la que puede verse al fondo el Castillo del Morro, reproduce uno de los coches que emplean los comerciantes de aquella plaza.

 Esos coches, provistos de su estación radiotelefónica, recorren lugares céntricos de la capital y otras poblaciones de la Isla de Cuba, transmitiendo conciertos recogidos de diversos puntos del Globo, y que son escuchados por numeroso público. 


 Mundo Gráfico, 2 de enero de 1924, p. 10.

Perros de Cuba




  
 Existe en Cuba otra variedad de perros feroces y traidores (fig. 192), cuyos individuos se consideran como mestizos del moloco y del braco.
 Origen-. A la raza española del moloso, cruzada con los bloodhounds (sabuesos), se debe el origen de esos horribles dogos de los países esclavos de América. Se tiene mucho cuidado en conservar pura la raza y siempre se paga un elevado precio por uno de estos perros.
 APTITUDES Y EMPLEO.—Para vergüenza y baldón de los tiempos modernos, empleábanse aun estos animales durante 1798 en la caza de hombres, mas no por los españoles sino por los ingleses.
 Sus naturalistas no dicen apenas nada del perro de Cuba, pero el hecho es positivo; y sucedía en la época en que los ingleses eran tan acérrimos partidarios de la esclavitud, como enemigos son hoy. Los negros cimarrones de la Jamaica se habían sublevado; no era posible dominarles por los medios ordinarios, y como la rebelión tomara mayores proporciones, inspirando ya gran temor, el gobierno mandó buscar en la Habana un centenar de cazadores de negros con sus perros correspondientes. El general Walpole quiso pasar en revista aquella fuerza, y acompañado del coronel Skiner, trasladose a un sitio llamado los Siete Ríos, donde debía verificarse la parada. Apenas llegaron, aparecieron los cazadores, en número de cuarenta, en lo alto de una colina, formados en batalla, y a la voz de fuego dispararon al aire sus armas, mientras que los perros alineados delante de ellos y sin sus bozales, aunque retenidos por las cuerdas, se precipitaron hacia adelante con inusitada furia. 
 Queríase que viese el general cómo se portarían aquellos animales en un verdadero ataque después de sufrir el fuego de los negros cimarrones; y en efecto, apenas se hizo la descarga, precipitáronse hacia adelante los sabuesos, arrastrando con irresistible fuerza a los que les sujetaban. Algunos de estos animales, embriagados por el olor de la pólvora, y tirando de sus cuerdas, se abalanzan sobre las escopetas de varios cazadores, se las arrancan y las hacen pedazos; y tal fue su ímpetu, que costó mucho trabajo impedirles que acometiesen al mismo general. Este tuvo por conveniente volver presuroso a su coche, y aun fue necesario recurrir a todos los medios violentos para que aquellos feroces caballos no despedazaran a los caballos. Cuando llegó la hora de la batalla contra los negros, bastó la simple aparición de los sabuesos para que aquellos hombres, que se habían defendido con intrepidez en los demás combates, se sometieran sin resistencia.
 No podemos formarnos una idea de las atrocidades cometidas en aquella caza de hombres, confirmadas por hechos, que desgraciadamente no son de una época muy lejana.  Algunos años antes de que la isla de Santo Domingo fuese arrancada a la dominación francesa, la historia del perro en aquellos hermosos países se enlazaba aun con las páginas más sangrientas del género humano. En la última guerra que se emprendió contra los negros cimarrones, o rebeldes, según se los llamaba entonces, los blancos empleaban ordinariamente los sabuesos para comenzar el ataque, y algunos colonos llevaron la barbarie hasta el punto de arrojar sus esclavos a los perros a fin de que los devorasen vivos. Para amaestrar a los sabuesos cazadores de hombres, era preciso tenerlos en una perrera enrejada como una jaula: cuando jóvenes, se les alimentaba con sangre de otros animales, aunque en pequeña cantidad, y apenas comenzaban a crecer, enseñábanles de vez en cuando un monigote de bambú que figuraba un negro. El interior del maniquí estaba lleno de sangre y tripas: los perros mordían los barrotes que les retenían prisioneros, y a medida que se acrecentaba su impaciencia, acercábanles más la efigie del negro. Procediendo de este modo, disminuía al mismo tiempo diariamente la ración de los animales, hasta que al fin les tiraban el maniquí; y mientras le hacían pedazos con extremada voracidad, tratando de sacar los intestinos, acariciábanles sus amos como para excitarles más. De este modo se iba desarrollando la animosidad de estos perros hacia los negros, a la par que su afecto por los blancos; y una vez completada esta educación, se les podía enviar ya a la caza.
 El desgraciado negro no tenía medio alguno de escapar: por tierra era perseguido y hecho pedazos, y si buscaba refugio en un árbol, descubríanle los ladridos de los feroces sabuesos y caía en poder de sus amos, más feroces aun que aquellos animales. Bastante mal guardados en la proximidad del Cabo francés, estos perros se soltaron algunas veces, y habiendo encontrado niños negros en el camino, acometiéronles y los devoraron en un abrir y cerrar de ojos. En otras ocasiones penetraban en los bosques circunvecinos, y sorprendiendo a una familia de labradores negros cuando iban a tomar su mísero alimento, arrebataban al recién nacido del seno de su madre, o bien hacían pedazos al hombre y toda la familia. Estos sabuesos volvían después a la perrera, con sus hediondas fauces cubiertas aun con la sangre de las víctimas, consideradas como inocentes por los mismos colonos, a quienes alimentaban con su trabajo.
 Si hay algún espectáculo horrible en la historia, es seguramente el que nos presenta al hombre sirviéndose así de la inteligencia para depravar a los animales mismos, e inspirando a la naturaleza viviente sus criminales pasiones contra su propia especie. De esperar es que se extinguirá esta raza de sabuesos cazadores de hombres, juntamente con la esclavitud, que es un resto de barbarie.
 Aun hoy día se utilizan estos perros en Cuba, no solo para la caza de bueyes salvajes y las corridas de toros, sino también para la persecución de asesinos y bandoleros, y principalmente de negros fugitivos. «Yo he formado parte, dice Revoil, de una expedición de este género, hallándome en una plantación de Luisiana, en los alrededores de Baton-Rouge; y confieso que si no hubiera sido por consideración a la hospitalidad del plantador de Fairfax-Lodge, me habría ocultado en algún sitio del bosque donde buscábamos dos cimarrones, y hubiese tirado sobre los dos monstruos de cuatro patas, que seguían la pista a los infelices negros.»
 A pesar de su violencia natural, estos perros se emplean igualmente en las Indias occidentales para conducir los rebaños que atraviesan los ríos.
 Cuando llegan buques a las colonias con un cargamento de ganado, se izan las reses con una cuerda atada a los cuernos, y los perros ayudan a estos animales a ganar la orilla si ocurre un percance. Sucede a veces que el buey, suspendido por la cabeza, se desprende y cae al río, y entonces le cogen dos perros por las orejas, y le obligan a nadar en dirección a la orilla. Cuando el buey toca tierra, estos perros, aunque de mala índole, sueltan al momento la presa.


 La Creación: Historia Natural, 1872, p. 199 y ss. 

viernes, 19 de julio de 2013

Variaciones del Aura





  Juan Gundlach


  Maté una Hutía conga (Capromys Fournieri) que cayó en una  espesura de arbustos de Icaco (Cbrysobalanus) donde me fue imposible encontrarla. Estos arbustos estaban además cubiertos por el espeso follaje de ramas horizontales de Júcaro (Bucida capitata) que impedían fuesen vistos. Al tercer día pasé por el mismo paraje y encontré muchas Auras en estas ramas del Júcaro, atraídas sin duda por el olor del cadáver.
 Hace años se importaba a la isla de Cuba la Aristolochia labiosa, cuyos botones tienen el tamaño y la forma de un pato, por cuyo motivo se le llama Flor de pato. Cuando el botón se abre en flor despide olor a cadáver y la flor se llena de moscas. Se han visto volar Auras hacia estas flores, sin duda atraídas por ese olor semejante al del cadáver.
 Escondí un lechón muerto al lado de un muro debajo de una mata de Murraya exótica con especísimo follaje, cubriéndolo además con unas planchas de hojas de lata. Era imposible ver algo del lechón. Al tercer día vi pasear alrededor del muro, y mirar con el cuello extendido hacia abajo y hacia el lugar del escondite unas Auras. ¿No serian atraídas por el olfato?
 De otro modo se ve como el Aura, durante su vuelo suave, sin aletazos, mueve su cabeza en todas direcciones, probablemente para buscar con su vista algún alimento. De esta suerte debiera equivocarse muchas veces, tomando un animal dormido por otro muerto.
 En contra de este argumento se dice, que el Aura, con su vista tan excelente, puede reconocer los movimientos del pecho causados por  la respiración. 
 El Aura come no solamente carne podrida y fresca, sino que careciendo de esta, se contenta con inmundicias y hasta con materias vegetales podridas. No atacan a las Auras muertas; pero he visto que comen los cuerpos desollados de Auras. Los animales muertos de gangrena, quedan intactos. Las Auras heridas o capturadas, vomitan (¿por miedo?) lo contenido en su buche. He visto a un Aura capturada y amarrada después de infructuosas tentativas para zafarse, fingirse muerta.
 Cuando un Aura se ha acostumbrado a comer carne fresca, suele ser dañina, atacando y comiendo pollos y otras aves, y a veces ataca y come lechoncitos recién nacidos, después de haber comido la placenta,  donde en las haciendas de crianza ha parido una puerca. Estos casos son bien raros, pero una vez he visto un Aura comiendo un muslo de  un lechón vivo preso por él.
 Si el Aura no tiene alimento, se le ve volando en observación a suma altura, sea en dirección recta o en círculos grandes, sin aletazos,  en todas direcciones, y en contra o a favor del viento.
 No he visto otro pájaro volar de un modo más perfecto; y el Rabihorcado (Tachypetes aquilus) tan celebrado por su vuelo, me parece volar menos elegante y con algunos aletazos, aunque a largos intervalos. Pero si percibe un animal muerto, aunque bien pequeño, desciende más y más, los círculos se achican, y se ven algunos aletazos.
 Al fin descienden varios individuos, los unos van directamente al cadáver, los otros se posan en árboles, muros, techos, etc., o no encontrando objetos altos,  en el mismo suelo. Pocos individuos comen al mismo tiempo y espantan a los agresores corriendo contra ellos en una posición encorvada y con las plumas del lomo erizadas, alas y cola entreabiertas. Solamente ceden el lugar a la Caraira (véase la especie siguiente). 
 Donde hay matazón, donde hay un animal mayor muerto, etc., se reúnen muellísimas Auras, y como vuelan en diferentes direcciones y a distintas alturas, forman un enredo interesante en el aire, lo que llaman Auroro. 
 Cuando en tiempo de las aguas amenaza alguna tempestad, muchas veces un Aurero a grande altura precede a las nubes.
 En las ciudades acuden al mediodía a la vecindad de los mataderos par a comer los despojos arrojados de ellos. Hacia la tarde se retiran formando a veces también Aureros, a los árboles vecinos. Suelen dormir en sociedad.
 Después de aguaceros fuertes o noches de mucho  sereno, se posan las Auras en un punto elevado, franco, por ejemplo en rama, muro, peña, techo, etc., y extienden ambas alas, tomando el cuerpo durante esta operación una posición enteramente vertical y  particular, para que los rayos del sol sequen las plumas.
 El aura ataca en el animal muerto ante todo a los ojos y a la cloaca; también prefiere la carne en descomposición a la fresca, al contrario de la Caraira (véase la especie siguiente), y si restos de animales han sido ablandados por aguaceros y despiden nuevo olor, acude otra  vez a devorarlos.
 El Aura no tiene voz, y solamente produce, por miedo o irritada, un ruido por el aire fuertemente sacado del pulmón.
 Nadie persigue al Aura par a comerla, pues nadie la quiere por  alimentarse de cadáveres y por un olor particular malo, que se percibe hasta en los huevos, como he observado vaciando algunos de éstos par a la colección.
 Como la gente no la persigue, es bastante confiada; y así se la ve llegar hasta las habitaciones de campo y huir solamente cuando uno  se aproxima demasiado. 
 En la primavera es perseguida por los Cernícalos (Tinnunculus) y  por el Pitirre (Melittarchus) cuando éstos tienen nidos y el Aura llega cerca de ellos. Pero otros pájaros mayores son igualmente perseguidos por éstos. 
 El Aura suele anidar en cada año en el mismo lugar, en los meses de Marzo y Abril, y no Setiembre y Octubre, como indica Mr. D' Orbigny en la obra de la Sagra. No forma un nido, sino que pone los huevos en el mismo suelo, entre riscos de las montañas, al pie de peñas o de árboles grandes, o entre los estribos de éstos.
 Los 2-3 huevos son blancos con un viso fuerte a ceniciento-verdoso, con manchitas pálido-cenicientas, violado-cenicientas y rojizo-pardas más aproximadas hacia el extremo grueso. Sus diámetros son 0,070 + 0,045 o 0,073 + 0,050  milímetros.
 La creencia indicada por Mr. Gosse, en Jamaica, de que Auras machos se han unido con Gallinas y Guanajas negras, no existe en la isla de Cuba, pero hay una creencia parecida de la Caraira (véase esta  especie).

 Contribución a la Ornitología...; 1876, Imprenta La Antilla, pp. 30-32. 

miércoles, 17 de julio de 2013

El perro





Carlos Augusto Alfonso


Suena el timbre,
soy el perro de Pavlov,
que ha perdido sus días y sus noches,
buscando por reflejo lo que otros cazaron.

Suena el timbre
     y me busco,
     hay un olor distinto al de su miedo;
     hay nuevos homenajes,
     ya no pican las pulgas mis lunares,
     no salen a buscarme,
     mi paseo está en los sinsabores.

Suena el timbre
     y me engañan los no he sido,
     hay una luz de arriba,
     para una flor de hormona,
     para el hijo negado,
     para el cebo de asilo.

Suena el timbre
     y me asedian las voces de un recreo,
     la corriente es el coro,
     el actor, es la mano que me da la comida.
     Más tarde que temprano
     ensayan los músicos del foso,
     es una ceremonia sin maestro,
     un recuerdo de otro, hay un último día,
     hay un perro vecino,
     es un país entero.

Suena el timbre,
     me aclaman mis bacilos,
     y mi rabia expresa gustativa,
     nuevas inhibiciones.
     Hay un cambio de guardia,
     hay una nueva hora,
     lo sé por mi saliva.
     Me paro y soy más alto,
     ya no me dan entrada,
     porque saben que siempre
     regreso sin un pelo.

Suena el timbre,
     y creo que los llamo,
     sabios masturbadores,
     sentido por sentido.
     Un shock en la cabeza de mis antiguos amos
     no eran degenerados,
     y saben que los huelo.
     Ahí viene el corrientazo,
     ya oigo la escudilla,
     voy a morder la mano.

Suena el timbre,
     y creo que no puedo,
     trato de concentrarme,
     segregaré en silencio
     para ser lo que era:
     el peregrino Pablo,
     el peregrino Pablo
     persiguiendo a un cristiano,
     el peregrino Pablo convertido,
     el peregrino Pablo capturado,
el peregrino Pavlov, pendiente de la puerta.


sábado, 13 de julio de 2013

El jamón que consumiremos




 La cría de ganado porcino ha adquirido el más extraordinario incremento dentro de los planes de la Reforma Agraria que el Gobierno Revolucionario de Cuba ha puesto en marcha. Solamente en la provincia de Pinar del Río se están estableciendo veinte centros para la cría de cerdos con un promedio de mil hembras en cada uno, que producirán todos los años 200 mil puercos.
 Con este plan -que en igual forma se llevará a efecto en otras provincias- se logrará entre otras cosas suprimir la importación de jamón, ahorrándonos anualmente tres millones de pesos que ahora se nos escapan en divisas por este concepto.
 !Dentro de año y medio todo el jamón que consumiremos será cubano!



 "En cerdos —vamos a llamarles puercos que es como les llama la gente—, en puercos sí hemos avanzado, con el trabajo, porque se multiplican mucho más rápidamente. Ya tenemos varios miles de madres de las mejores líneas del mundo de producción de carne.  En eso sí, ahí sí vamos a empezar con líneas de las mejores. Y ya en la zona PR-2 de Pinar del Río —y yo invité al ingeniero Rolando Fernández, que es el ingeniero que dirige aquella zona y que está a cargo de todo ese trabajo de las vacas de cría y de la... (APLAUSOS)—, si no tenemos tropiezo, ya con los pies de cría que tenemos y que hemos adquirido podemos, desde la zona PR-2, abastecer a todas las cooperativas para darles el pie de cría con que iniciar la cría de cerdos. Y ya él está esperando allí los ejemplares pequeños porque no se los vamos a poder dar grandes, se los vamos a dar pequeños, ustedes los van a criar allí.  Les vamos a dar... ¡A dar no, aquí no se da nada! ¡La tierra nada más!, todo lo demás cuesta. Y para seguir aumentando y seguir produciendo hay que pagarlo, si no, se acaba el pie de cría.  Se les van a facilitar, al igual que se les están facilitando para que hagan las crías de las lecherías, pero se le paga a la zona.  El INRA los manda a la zona, se les carga a los créditos de las cooperativas, para irles entregando...  Esto llevará varios meses. Quizás para diciembre, si no para enero, o para febrero, habrán terminado ya de entregarles...  Les dijeron cinco, pero cinco es muy poco para empezar, y nosotros creemos que podemos darles diez, ¡diez hembras! de líneas de las mejores del mundo que tenemos allí, y dos machos (APLAUSOS).
 Entonces, para que ustedes sepan lo que tienen, de las hembras se les va a tratar de dar una de las distintas variedades:  una, por ejemplo, que es Duroc Jersey, otra hembra de Land Drass —tienen unos nombres en inglés ahí, y de otros que no son ingleses.  Pero vamos a procurar que las 10 comprendan distintas variedades.  Entonces, el macho vamos a procurar que sea del Duroc Jersey y del Land Drass, para empezar. Tenemos otras variedades, pero no en número suficiente y creemos que podamos darles un macho de cada una de esas líneas, que son productoras de carne, son razas que están adaptadas para engordar en el menor tiempo posible, alcanzar el máximo peso, es decir que son de los mejores ejemplares que se han logrado a través del desarrollo de las crías.
 Y en el transcurso de varios meses vamos a ir ya enviando, para que ustedes tengan el pie de cría. Son muy fecundos esos animales; pueden obtener ustedes dos partos al año, y hasta cinco en dos años.
 Hoy mismo nosotros, visitando esas granjas, encontramos una que había tenido 15 lechoncitos. Eso no es siempre, eso no es siempre.  Ocho, nueve, diez, promedio.  Quiere decir que con las 10 hembras ustedes pueden llegar a tener pronto, en un año ya, 50 hembras, como cálculo.
 Con 50 hembras pueden garantizar la producción  de 500 cerdos.  El compromiso es que tengan, ¡por lo menos!, 50 hembras; pueden después llegar a tener más.
 Si ustedes producen 500 cerdos por año, van a garantizar una cosa: que ustedes van a tener que autoabastecerse de manteca.  La manteca la tenemos que pagar muy caro en divisas en el extranjero, y cada cooperativa tiene que comprometerse a producir la manteca que consume (APLAUSOS).
 Si ustedes logran —ya teniendo 50 hembras, 50 madres— producir 400 ó 500 cerdos al año y cebarlos, ustedes pueden matar casi dos todos los días, ¡casi dos!  Van a tener carne, van a poder hacer todos esos derivados que se hacen allí: chorizos y todo, longanizas y todo eso que se hace del cerdo; pueden sacarle la manteca y pueden venderles la carne a los cooperativistas ustedes mismos allí. Es decir que va a ser una fuente de producción de carne para la cooperativa, y de grasa.  Posiblemente ustedes puedan producir más;  lo que produzcan de más, se vende a los mercados. Ustedes pueden llegar allí a elaborar jamones, tocinos, las patas las salan, pueden ahumar, pueden hacer de todo, y eso es muy necesario para el ajiaco, porque al ajiaco hay que echarle un pedazo de rabo, y algo allí de eso (RISAS y APLAUSOS).  Todo ese cerdo ahumado y carne curada los van a necesitar en la cocina de ustedes.
 Es decir que el propósito de nosotros es que ustedes tengan, por lo menos, 50 madres allí produciendo. Entonces, como ustedes reciben las líneas puras, ustedes van haciendo los cruces allí, los distintos tipos de cruce.  Porque el cruce puede ser beneficioso de una línea con otra, porque crea líneas más resistentes; pero con eso, en cada cooperativa, ustedes pueden allí hacer todos los experimentos, y pueden contribuir al desarrollo de ejemplares cubanos, y sacar líneas cubanas. Porque esas las hemos tenido que importar, eso fue producto del trabajo de otras granjas extranjeras (APLAUSOS). Pero ahora, ahora empezamos nosotros; y nosotros vamos a procurar que les lleguen a ustedes ejemplares puros, para que ustedes hagan allí todos los cruces y logren tipos nuevos.

 Revista INRA; y, DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN LA CLAUSURA DE LA REUNION DE COORDINADORES DE COOPERATIVAS CAÑERAS, EN EL TEATRO DE LA CTC REVOLUCIONARIA, EL 10 DE AGOSTO DE 1960.