sábado, 30 de mayo de 2026

Dos bananas & el bananero

 


Joao Cabral de Melo Neto                                         

 

                       A Rodolpho G. de Souza Dantas

  

Entre la catinga tullida y raquítica,

entre una vegetación ruin, de orfanato:

en lo más alto, el cardenal se construye

su torre gigante y de brazo levantado;

quien lo topa, en esas tierras atróficas,

piensa que nació allí por casualidad;

pero es nativo del lugar, y de ahí que se haga

así de alto y con el brazo para arriba.

 

Para que, por encima del monte anémico,

desde el país eugénico más allá de las tierras,

se vea la banana que él, el cardenal,

ofrece a la catinga enana y hermana.

 

*

 

El bananero se da, lustroso de contento,

al fondo de los patios, entre deshechos,

entre montones de basura: hoguera fría

y sin humo, pero humeando mal olor;

y se daría mejor si el diccionario omitiese,

banana, gesto de rebeldía e indecente;

si, más allá de la banana fruta, registrase

banana cosa sin espinazo solamente.

De ahí que el bananero doble como impotente,

la erección de la malanguita, de crudo macho;

y de ahí que se conciba a las bananas sin hueso,

fáciles de desnudar, con carne de ramera.

 

  

Duas bananas & a bananeira

 

                      A Rodolpho G. de Souza Dantas

 

Entre a caatinga tolhida e raquítica,

entre uma vegetação ruim, de orfanato:

no mais alto, o mandacaru se edifica

a torre gigante e de braço levantado;

quem o depara, nessas chãs atrofiadas,

pensa que ele nasceu ali por acaso;

mas ele dá nativo ali, e daí fazer-se

assim alto e com o braço para o alto;

Para que, por encima no mato anêmico,

desde o país eugênico além das chãs,

se veja a banana que ele, mandacaru,

dá em nome da caatinga anã e irmã.

 

*

 

A bananeira dá, luzidia de contente

nos fundos de quintal, com despejos,

Com monturos de lixo: fogueira fria

 

e sem fumo, mas fumegando mau cheiro;

e mais daria se o dicionário omitisse,

banana, gesto de rebeldia e indecente;

se além da banana fruta, registrasse

banana coisa sem espinhaço somente.

Daí a bananeira dobrar como impotente

a ereção do mangará, de crua macheza;

e daí conceber as bananas sem caroço,

fácil de despir, com carne de rameira.


 

Versión: Pedro Marqués de Armas



lunes, 25 de mayo de 2026

The Country of the Houyhnhnms



João Cabral de Melo Neto


Para hablar de los Yahoos, es necesario

que las palabras funcionen de piedra:

que de pronunciarse, se pronuncien

con la boca para pronunciar piedras;

que si escritas, se escriban en duro

en la página dura de un muro de piedra;

y más que pronunciadas o escritas,

que se tiren, como se tiran piedras.

Para hablar de los Yahoos se necesita

que las palabras funcionen de filo,

como en la sátira; o, como en la ironía,

se armen ambiguamente de dos filos;

y que la frase se arme de lo perforante

que tienen en el Pajeú las facas-de-punta:

faca sin dos filos y aun así ambigua,

por no verse en ella dónde no es punta.


2


O para cuando se hable de los Yahoos:

tratar de no oír hablar, como mínimo;

o bien oír en el silencio todo en puntas

del cactus espinoso, bien agreste;

apurar y azuzar, debajo del silencio,

al cactus que duerme en cualquier no;

avivar en el silencio las cien espinas

con que puede despertar el cactus no.

O para cuando se hable de los Yahoos:

no querer oír hablar, por lo menos,

o bien oír, pero engatillando la sonrisa

para dispararla en cualquier momento;

oír los planes-últimos para los Yahoos

con una sonrisa en la boca engatillada:

en la boca que no puede balas, pero puede

una sonrisa burlona, tiro claro.



The Country of the Houyhnhnms


Para falar dos Yahoos, se necessita

que as palavras funcionem de pedra:

se pronunciadas, que se pronunciem

com a boca para pronunciar pedras;

se escritas, que se escrevam em duro

na página dura de um muro de pedra;

e mais que pronunciadas ou escritas,

que se atirem, como se atiram pedras.

Para falar dos Yahoos se necessita

que as palavras se rearmem de gume,

como numa sátira; ou como na ironia,

se armem ambiguamente de dois gumes;

e que a frase se arme do perfurante

que tem no Pajeú as facas-de-ponta:

faca sem dois gumes e contudo ambígua,

por não se ver onde nela não é ponta.


2


Ou para quando falarem dos Yahoos:

furtar-se a ouvir falar, no mínimo;

ou ouvir no silêncio todo em pontas

do cacto espinhento, bem agrestino;

aviar e ativar, debaixo do silêncio,

o cacto que dorme em qualquer não;

avivar no silêncio os cem espinhos

com que pode despertar o cacto não.

Ou para quando falarem dos Yahoos:

não querer ouvir falar, pelo menos;

ou ouvir, mas engatilhando o sorriso,

para dispará-lo a qualquer momento;

ouvir os planos-afinal para os Yahoos

com um sorriso na boca engatilhado:

na boca que não pode balas, mas pode

um sorriso de zombaria, tiro claro.



Versión: Pedro Marqués de Armas


sábado, 23 de mayo de 2026

La humareda en el Sertón

 


João Cabral de Melo Neto

 

Donde la humareda apenas toma cuerpo;

donde ni puede el barroco festoneado 

de la manguera matriarcal, corpopulenta,

de la que en Mata el humo finge el gesto. 

Ni siquiera el barroco, más torcido pero rastrero, 

de cuando la humareda se hace en el anacardo. 

 

*

Donde tampoco la humareda toma cuerpo;

donde ni puede enarbolarse de tan rala,

tanto como el aire ralo por el que arbola 

el hilo del árbol que puede, deshilachado.

Donde sin embargo, porque no puede el barroco,

puede ella empinarse esencial, en su único tallo;

unicaule, pero muy distinta del cocotero,

incapaz de ir rectilíneo al enarbolarse;

tallo único más bien de palmera a plomada,

de una palmera-pilastra, sin follaje.

 

A fumaça no Sertão

 

Onde tampouco a fumaça encorpa muito;

onde nem pode o barroco mil folheiro

da mangueira matriarca, corpopulenta,

de que na Mata a fumaça finge o jeito.

Nem o barroco, mais torto mas rasteiro,

de quando a fumaça se faz em cajueiro.

 

*

Onde também a fumaça encorpa pouco;

onde nem pode encopar-se de tão rala,

tanto quanto o ar ralo por que arvora

o fio da árvore que pode, desfiapada.

Onde porém, porque não pode o barroco,

ela pode empinar-se essencial, unicaule;

unicaule, mas bem diversa do coqueiro,

incapaz de ir linheiro ao empinar-se;

unicaule mais bem de palmeira a prumo,

de uma palmeira coluna, sem folhagem.


 

Versión: Pedro Marqués de Armas


viernes, 22 de mayo de 2026

La educación por la piedra



João Cabral de Melo Neto

 

Una educación por la piedra: por lecciones;

para aprender de la piedra, instruirla;

captar su voz sin empaque, impersonal

(por la de dicción comienza ella las clases).

La lección de moral, su resistencia fría

a lo que fluye y al fluir, a ser moldeada;

la de poética, su musculatura concreta;

la de economía, su densidad compacta:

lecciones de la piedra (de fuera hacia adentro,

cartilla muda), para quien la deletrea.

 

Otra educación por la piedra: en el Sertón,

(de dentro hacia afuera, y pre-didáctica).

En el Sertón la piedra no sabe enseñar,

y si lo hiciera, no enseñaría nada;

allá no se aprende la piedra: allá la piedra,

una piedra de nacimiento, entraña el alma.

 

 

A educação pela pedra

 

Uma educação pela pedra: por lições;

para aprender da pedra, freqüentá-la;

captar sua voz inenfática, impessoal

(pela de dicção ela começa as aulas).

A lição de moral, sua resistência fria

ao que flui e a fluir, a ser maleada;

a de poética, sua carnadura concreta;

a de economia, seu adensar-se compacta:

lições da pedra (de fora para dentro,

cartilha muda), para quem soletrá-la.

 

Outra educação pela pedra: no Sertão

(de dentro para fora, e pré-didática).

No Sertão a pedra não sabe lecionar,

e se lecionasse, não ensinaria nada;

lá não se aprende a pedra: lá a pedra,

uma pedra de nascença, entranha a alma.

 

 

Versión: Pedro Marqués de Armas


jueves, 21 de mayo de 2026

El sol en Pernambuco

  

João Cabral de Melo Neto

 

                                  A José Sette Câmara

 

(El sol en Pernambuco lleva dos soles,

sol de dos cañones, de tiro repetido;

el primero de los dos, el fusil de fuego,

incendia la tierra: tiro de enemigo.)

Al aterrizar el sol en Pernambuco,

acaba de volar dormido el mar desierto;

durmió porque desierto; pero al dormir

se rehace y puede despegar más vivo;

así, más que encender incendia,

para asolar más desiertos en el camino;

o asolarlos más, hasta un vacío de mar

por donde continuar volando dormido.

 

Pinzón dijo que el cabo Rostro Hermoso

(al que le dicen hoy de San Agustín)

cae por la tierra de más luz en la tierra

(cambió el nombre, quedó la luz viva);

ocurre que hoy duele en la vida tanta luz:

ella revela real lo real, impone filtros:

los lentes negros, lentes de disminuir,

los lentes de distanciar, los del exilio.

(El sol en Pernambuco lleva dos soles,

sol de dos cañones, de tiro repetido;

el segundo de los dos, el fusil de luz,

revela real la tierra: tiro de enemigo.)

 

O sol em Pernambuco

 

O sol em Pernambuco leva dois sóis,

sol de dois canos, de tiro repetido;

o primeiro dos dois, o fuzil de fogo.

incendeia a terra: tiro de inimigo).

O sol, ao aterrissar em Pernambuco,

acaba de voar dormindo o mar deserto;

dormiu porque deserto, mas ao dormir

se refaz, e pode decolar mais aceso;

assim, mais do que acender incendeia,

para rasar mais desertos no caminho;

ou rasá-los mais, até um vazio de mar

por onde ele continue a voar dormindo.

 

*

 

Pinzón diz que o cabo Rostro Hermoso

(que se diz hoje de Santo Agostinho)

cai pela terra de mais luz da terra

(mudou o nome, sobrou a luz a pino);

dá-se que hoje dói na vida tanta luz:

ela revela real o real, impõe filtros: 

as lentes negras, lentes de diminuir,

as lentes de distanciar, ou do exílio.

(O sol em Pernambuco leva dois sóis,

sol de dois canos, de tiro repetido;

o segundo dos dois, o fuzil de luz,

revela real a terra: tiro de inimigo).

 

Versión: Pedro Marqués de Armas


miércoles, 20 de mayo de 2026

Escoger frijoles

  

João Cabral de Melo Neto                                                                                                                                                                                A Alexandre O´Neill

 

Escoger frijoles colinda con escribir:

se echan los granos en el agua de la vasija

y las palabras en la hoja de papel;

y después, se bota lo que va a flotar.

Cierto, toda palabra flotará en el papel,

agua congelada, por plomo su verbo:

para limpiar esos frijoles, soplarlos,

arrojar lo leve y lo hueco, paja y eco.

 

Ahora bien, en este escoger frijoles hay un riesgo:

el de que entre los granos pesados entre

un grano cualquiera, piedra e indigesto,

un grano inmasticable, de partir dientes.

Claro que no, en cuanto a escoger palabras:

la piedra da a la frase su grano más vivo:

obstruye la lectura fluviosa, fluctual,

aguza la atención, la ceba como un peligro.

 

Catar feijão

 

Catar feijão se limita com escrever:

joga-se os grãos na água do alguidar

e as palavras na folha de papel;

e depois, joga-se fora o que boiar.

Certo, toda palavra boiará no papel,

água congelada, por chumbo seu verbo:

pois para catar esse feijão, soprar nele,

e jogar fora o leve e oco, palha e eco.

 

2

 

Ora, nesse catar feijão entra um risco:

o de que entre os grãos pesados entre

um grão qualquer, pedra ou indigesto,

um grão imastigável, de quebrar dente.

Certo não, quando ao catar palavras:

a pedra dá à frase seu grão mais vivo:

obstrui a leitura fluviante, flutual,

açula a atenção, isca-a como o risco.

 


Versión: Pedro Marqués de Armas


martes, 19 de mayo de 2026

El sertanero hablando



João Cabral de Melo Neto


El habla a nivel del sertanero engaña:

las palabras vienen como rebuscadas

(palabras confite, golosina) en el glasé

de una entonación suave, endulzada.

En lo que bajo ella, dura y endurece

el hueso de piedra, la almendra pétrea,

de ese árbol pedregoso (el sertanero)

incapaz de no expresarse en piedra.


2


De ahí que el sertanero hable poco:

las palabras de piedra ulceran la boca

y en el idioma piedra hablar es doloroso;

lo natural de ese idioma habla a la fuerza.

De ahí también que hable lentamente:

tiene que coger las palabras con cuidado, 

confitarlas en la lengua, degustarlas;

pues toma tiempo todo ese trabajo.  



O sertanejo falando


A fala a nível do sertanejo engana:

as palavras dele vêm, como rebuçadas

(palavras confeito, pílula), na glace

de uma entonação lisa, de adocicada.

Enquanto que sob ela, dura e endurece

o caroço de pedra, a amêndoa pétrea,

dessa árvore pedrenta (o sertanejo)

incapaz de não se expressar em pedra.


2.


Daí porque o sertanejo fala pouco:

as palavras de pedra ulceram a boca

e no idioma pedra se fala doloroso;

o natural desse idioma fala à força.

Daí também porque ele fala devagar:

tem de pegar as palavras com cuidado,

confeitá-las na língua, rebuçá-las;

pois toma tempo todo esse trabalho.



Versión: Pedro Marqués de Armas


lunes, 18 de mayo de 2026

Psicoanálisis del azúcar



João Cabral de Melo Neto


El azúcar cristal, o azúcar de fábrica,    
muestra la más inestable de las blancuras:
quien es de Recife sabe de cierto cuánto,
y lo poco de ese cuánto que ella dura.
Sabe lo mínimo de lo poco que el cristal
se estabiliza cristal sobre el azúcar,
por encima del fondo antiguo, de mascabado,
del mascabado fangoso que se incuba;
y sabe que todo puede romper el mínimo
en que el cristal es capaz de censura:
pues tal fondo mascabado aflora luego
sea que invierno o verano miele el azúcar.

Si los colonos que todavía quedan purgan
el azúcar bruto con barro, de mixtura;
la fábrica ya no lo purga: desde la infancia,
no sólo después de adulto, lo educa:
en enfermerías, con vacíos y turbinas,
en manos de metal de gente industria,
la fábrica lo lleva a sublimar en cristal  
lo pardo de la meladura: no lo purga, cura.
Pero como la caña se cría todavía hoy
en manos de barro de gente agricultura,
lo fangoso de la pre-infancia aflora luego
sea que invierno o verano miele el azúcar.



Psicanálise do açúcar


O açúcar cristal, ou açúcar de usina,
mostra a mais instável das brancuras:
quem do Recife sabe direito o quanto,
e o pouco desse quanto, que ela dura.
Sabe o mínimo do pouco que o cristal
se estabiliza cristal sobre o açúcar,
por cima do fundo antigo, de mascavo,
do mascavo barrento que se incuba;
e sabe que tudo pode romper o mínimo
em que o cristal é capaz de censura:
pois o tal fundo mascavo logo aflora
quer inverno ou verão mele o açúcar.


Se os banguês que-ainda purgam ainda
o açúcar bruto com barro, de mistura;
a usina já não o purga: da infância,
não só depois de adulto, ela o educa;
em enfermarias, com vácuos e turbinas,
em mãos de metal de gente indústria,
a usina o leva a sublimar em cristal
o pardo do xarope: não o purga, cura.
Mas como a cana se cria ainda hoje,
em mãos de barro de gente agricultura,
o barrento da pré-infância logo aflora
quer inverno ou verão mele o açúcar.



Versión: Pedro Marqués de Armas




sábado, 16 de mayo de 2026

ANTIODA (contra la poesía que pretende ser profunda)

 

João Cabral de Melo Neto

 

                     A

 

Poesía, te escribía:

¡flor! conociendo

que eres heces. Heces

como cualquier cosa  

 

engendrando hongos

(raros, frágiles hon-

gos) en el húmedo

calor de nuestra boca.

 

Delicado escribía

¡flor! (¿Hongos

serán flor? Especie

extraña especie

 

extinta de flor, flor

no del todo flor

sino flor: burbuja

abierta en lo maduro)

 

Delicado, evitaba

el estiércol del poema,

su tallo, su ovario,

sus intestinos.

 

Esperaba las puras,

transparentes floraciones,

nacidas del aire, en el aire,

como las brisas.

 

                    B

 

Después descubriría

que era lícito

llamarte: ¡flor!

(¿por vuestras iguales

 

circunstancias? ¿Vuestras

gentiles sustancias? ¿Vuestras

dulces carnaciones? ¿Por los

virtuosos vergeles

 

de vuestras evocaciones?

¿Por el pudor del verso

—pudor de flor—

por su tan delicado

 

pudor de flor,

que solo se abre

cuando la olvida

el sueño del jardinero?)

 

Después descubriría

que era lícito

llamarte: ¡flor!

(flor, imagen de

 

dos puntas como

una cuerda). Después

descubriría

las dos puntas

 

de la flor; las dos

bocas de la imagen

de la flor: la boca

que como el difunto

 

y la boca que orna

el difunto, con o tro

difunto con flores,

— cristales de vómito.

 

                      C

 

¿Cómo no invocar el

vicio de la poesía: el

cuerpo que entorpece

al aire de versos?

 

(Al aire de aguas

muertas, inyectando

en la carne del día

una infección de la noche).

 

¿Hambre de vida? Hambre

de muerte, frecuentación

de la muerte, como de

algún cinema.

 

¿El día? Árido.

Venga pues la noche,

el sueño. Venga,

por eso, la flor.

 

Venga, más fácil y

portátil en la memoria,

el poema, su práctica,

su lánguida horti-

 

cultura? Pues estaciones

hay, del poema, como

de la flor, o como

en el amor de los canes:

 

y mil monótonos

injertos, mil maneras

de excitar negros

éxtasis: y la monótona

 

espera de que se

pudra en poema,

previa exhalación

del alma difunta.

 

                    D

 

Poesía, no será ese

el sentido en que

aún te escribo:

¡flor! (Te escribo:

 

¡flor! No una

flor, ni aquella

flor — virtud — en

disfrazados orinales).

 

Flor es palabra

flor, verso inscrito

en el verso, como las

mañanas en el tiempo.

 

Flor es el salto

del ave para el vuelo:

el salto fuera del sueño

cuando su tejido

 

se rompe; es una explosión

puesta a funcionar,

como una máquina,

un jarrón de flores.

 

                    E

 

Poesía, te escribo

ahora: heces, las

heces vivas que eres.

Sé que otras

 

palabras eres, palabras

imposibles de poema.

Te escribo, por eso,

heces, palabra leve,

 

contando con su

brevedad.  Te escribo

saliva, saliva, no

más; tanta saliva

 

como la tercera

(¿cómo usarla en un

poema?) la tercera

de las virtudes teologales.

 


Traducción: Carlos Germán Belli

  

Poemas / Joao Cabral de Melo Neto; traducción de Carlos Germán Belli; presentación de Manuel Pantigoso, Lima, Centro de Estudios Brasileños, 1977.


martes, 12 de mayo de 2026

Juguetes

  

 Coventry Patmore

  

 Mi hijo pequeño, el de ojos pensativos

y andadura y lenguaje de persona mayor,

habiendo transgredido siete veces mi ley,

le pegué, y despedí

con ásperas palabras, sin besarlo

–su madre, tan paciente, muerta ya.

Y luego, temeroso de haberlo desvelado,

hasta su cama fui,

mas lo encontré dormido en un sueño profundo,

los párpados sombríos, y las pestañas húmedas

del sollozo final.

Y yo, con un gemido,

sus lágrimas besé, dejando en vez las mías,

pues vi que en una mesa, muy cerca de su almohada,

había puesto a su alcance

unas fichas, su piedrita veteada de rojo,

un pedazo de vidrio pulido por la playa,

cinco o seis caracoles,

un frasco con caléndulas azules,

dos o tres centavitos franceses, todo en orden

para aliviar su triste corazón.

De modo que al rezar aquella noche

a Dios, llorando dije:

“Ah, cuando al fin, frenado ya el aliento

para no molestarte con mi muerte,

y tú recuerdes los juguetes.

 

    El aroma del original

                                                                                             A Diego García Elío


  En Conversación con los difuntos, una selección de las traducciones que he podido, no querido, hacer a través de los años, y que fue publicada en México por Ediciones del Equilibrista en 1992, argumentaba yo que uno escribe los poemas que se le imponen, no los que quisiera escribir. Como prueba aducía precisamente “Los juguetes”, de Coventry Patmore, pues jamás he distinguido entre los procesos de escribir y traducir poesía. De pronto, como para contradecirme, aparecieron “Los juguetes” en la página.

 Cierto es que la dificultad mayor se ocultaba en un solo verso del original inglés. En el poema, Patmore se refiere a un incidente con su pequeño hijo, huérfano de madre. El verso en cuestión dice, con desgarradora e intraducible sencillez “His mother, who was patient, being dead”.

  Estas palabras tienen una fuerza escueta, inapelable. La clave está en el gerundio: being. “Being dead” supone una duración, una continuidad de la estancia en la muerte. La solución más fácil, “estando muerta”, no me parece buen español.

 El incidente familiar de que hablé me presionaba desde adentro a buscar una solución rápida y satisfactoria. Sucede que mi hijo mayor había regañado con inusitada violencia a mi nieto, y yo deseaba llamarle discretamente la atención.

 La fórmula apareció como un relámpago. No podía ser más breve. El adverbio ya sugiere algo que ha sucedido antes del momento en que se habla:

  su madre, tan paciente, muerta ya.

 A mi parecer, el adverbio sugería una continuidad, una duración en la muerte. Además, tiene toda la fuerza de un monosílabo.

 Lo que se aviene con mi modestísima tesis –tomada, como se advierte en el prólogo de aquella selección, del poeta inglés Walter de la Mare– de que a lo más que puede aspirar un traductor es al eco, o mejor, “el aroma”, del original.

 Roto así el hechizo que me paralizaba, fueron apareciendo los otros versos que sin duda esperaban pacientes su turno, y ahí están.


 Nota y versión de Eliseo Diego.


 Letras Libres, 31 de marzo de 2007.


sábado, 9 de mayo de 2026

Objetor de conciencia



Edna St. Vincent Millay 

 

Moriré,

pero eso es todo lo que haré por la Muerte.

La oigo sacar su caballo del establo,

oigo el ruido en el piso del granero.

Tiene prisa; tiene negocios en Cuba,

negocios en los Balcanes, muchas visitas que hacer 

                                          esta mañana.

Pero no sujetaré las riendas

mientras ajusta la cincha.

Y ya puede montar sola,

que no la ayudaré a subir.

 

Aunque azote mis hombros con su látigo,

no le diré por dónde corre el zorro.

Con su casco sobre mi pecho, no le diré dónde

se esconde el niño negro en el pantano.

Moriré, pero eso es todo lo que haré por la Muerte;

no estoy en su nómina.

 

No le diré dónde están mis amigos

ni tampoco mis enemigos.

Por mucho que prometa,

no le señalaré el camino a la puerta de nadie.

¿Acaso soy un espía en el mundo de los vivos

para entregar a los hombres a la Muerte?

Hermano, la contraseña y los planes de nuestra ciudad

están a salvo conmigo; a través de mí no serás vencido.  

 

 

Conscientious Objector

 

I shall die, but

that is all that I shall do for Death.

I hear him leading his horse out of the stall;

I hear the clatter on the barn-floor.

He is in haste; he has business in Cuba,

business in the Balkans, many calls to make this morning.

But I will not hold the bridle

while he clinches the girth.

And he may mount by himself:

I will not give him a leg up.

 

Though he flick my shoulders with his whip,

I will not tell him which way the fox ran.

With his hoof on my breast, I will not tell him where

the black boy hides in the swamp.

I shall die, but that is all that I shall do for Death;

I am not on his pay-roll.

 

I will not tell him the whereabout of my friends

nor of my enemies either.

Though he promise me much,

I will not map him the route to any man's door.

Am I a spy in the land of the living,

that I should deliver men to Death?

Brother, the password and the plans of our city

are safe with me; never through me Shall you be overcome.


Versión: Lucilo de la Peña