sábado, 11 de julio de 2020

Suicidas cubanos: Enrique Lluria Despau



  
 Médico, sociólogo y político. Nació en Matanzas el 23 de febrero de 1863. Graduado en Barcelona en 1888, fue luego interno en el Hospital Necker de París, donde se convierte, junto a Joaquín Albarrán, en uno de los nefrólogos más importantes de la época, al descubrir el cateterismo de los uréteres y aplicar el azul de metileno como colorante de los tejidos vesicales.
 Con Albarrán asiste al Primer Congreso Médico Regional de la Isla de Cuba, presentando la ponencia “Antisepsia de las vías urinarias”.
 Instalado en Madrid desde 1893, LLuria realiza estudios de histología al lado de Ramón y Cajal, pero se destaca, sobre todo, en el terreno de la sociología médica, profesando ideas socialistas que tuvieron notable acogida.
 Higienista, urbanista, y, más que nada, utopista, soñó con un “hombre nuevo” que alcanzaría casi una salud perfecta mediante el ejercicio y las buenas prácticas de vida, sobre todo rurales, en lo que las ciudades eran transformadas en organismos ecológicos, con sectores de clase media y obreros.
 Entre sus obras más conocidas: El medio social y la perfectibilidad de la salud (1898), Evolución superorgánica (1905), con prólogo de Cajal, y La Humanidad del porvenir (1906).
 Casado en 1896 con Clara Iruretagoyena, de la que tuvo tres hijos, tras enviudar contrajo matrimonio con la heredera de una de las familias más ricas de la nobleza española: María Vynals (marquesa de Ayerbe), devenida militante feminista. Con ella se instaló en 1908 en el castillo de Mos, en Sotomayor (Pontevedra), donde levantó el conocido Sanatorio Lluria para enfermedades urológicas, que fue centro de reunión de líderes socialistas como Pablo Iglesias y Giner de los Ríos. 
 Apodada la Marquesa Roja, Vynals fue una gran articulista, fundó el Centro Ibero-Americano de Cultura Popular Femenina y se vinculó al Partido Socialista Obrero.
 Pasado un tiempo, la empresa quebró, al no poder amortizar los enormes gastos que supuso su construcción y puesta en obra. Con la venta de las valiosas reliquias atesoradas por siglos en el castillo, la ruina se consumó totalmente. 
 En 1920 se instala con su familia en La Habana. Trabaja como médico al tiempo que imparte conferencias y reedita sus libros. Al año siguiente el matrimonio participa en la formación del Grupo Clarté, del que LLuria resulta elegido presidente, integrado, entre otros, por Luis A. Baralt y Luis Gómez Wangüemert.  
 A comienzos de 1925, tras sucesivos fracasos en la capital, la familia se traslada a Cienfuegos, donde Enrique abre un consultorio en la calle San Carlos 161. Allí, el 10 de octubre de ese año, fallece trágicamente. 
 Existen varias versiones sobre su muerte, que quizás se crucen. Una apunta a suicidio por ingestión de arsénico. Otra, a sobredosis de morfina. Otra, a torturante enfermedad. A unas fiebres malignas. 
 Era público y notorio su dependencia de la droga, y su retirada a Cienfuegos ya en un precario estado mental.
 La marquesa de Ayerbe regresó a España. Murió en París durante la ocupación alemana, en la absoluta pobreza.


 Pedro Marqués de Armas @ 


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