domingo, 12 de julio de 2015

Nuevo Amanecer


       
       

  Pedro Marqués de Armas


 Para quienes insisten en una revolución fotogénica, aurática, que no tuvo que levantar pedestales a sus líderes, y olvidan que esas mismas imágenes, no menos que las palabras, sobre todo las palabras, sirvieron para desplazar otras y, de paso, para hacer invisible una dolorosa vida cotidiana que pese a todo existía, conviene darse un chapuzón en este impactante documental.

 Equivale a un Theresienstadt cubano. No el ghetto, sino el presidio perfecto, con sus festivales deportivos, sus espectáculos culturales, sus oficios y talleres de reciclaje, su quirófano mayor y hasta imprentas para reproducir el propio material ideológico ante el que deben doblegarse.

 No por gusto aquel “presidio modelo” de Isla de Pinos surgió como la gran promesa de la rehabilitación, la joya de un Estado médico. En promesas de ese tipo existe siempre un elevado riesgo… y, alrededor, ceguera. 

 No le bastó, por ejemplo, a Pablo de la Torriente Brau denunciar los crímenes ni achacarlos, más que a Castells, al entramado jurídico de la República… Creyó que el presidio era salvable, que podía incluso –en otras condiciones- cumplir su misión, que se imponía una "verdadera reforma".

 Hela aquí al cabo de unos años de mano de un Estado más poderoso que, sin renunciar a enunciados médicos, tanto a los higiénicos como a los quirúrgicos, apela sin afeites a una pedagogía todavía más antigua: los preceptos de la ilustración en versión soberana, es decir, absoluta, teatral.

 Se trata del “tercer paso del plan de reeducación”, una iniciativa del Gobierno desarrollada por el Ministerio del Interior. El término “modelo”, el presupuesto tecnocrático, liberal, en franca regresión, ha sido sustituido por la más radiante y cínica expresión “Nuevo Amanecer”. 

 Una pedagogía que tiene ahora, no en el delito común sino en el político, o mejor, en la disolución de ambos y, sobre todo, en el trabajo como fundamento humanista, su razón de ser.

 Regla y a la vez simulacro, todavía la ambigüedad, la conversión forzosa y, en fin, la potencia del sometimiento, aturden…

 No la prisión como epítome de la sociedad, sino a la inversa: la sociedad como modelo para esa prisión siempre perfectible que, a modo de doble, de calco, se convierte –también ella en pieza de un mismo proyecto. Lo impresionante es el alcance de semejante organización despótica, las metáforas veterinarias, la pretensión de reproducir, entre rejas, el más siniestro código totalitario.

 Realizado por el ICR, con texto de Rafael Coello, fotografía de Héctor Ochoa, y en la voz (o mejor, en el “familiar” ritornelo) de Manolo Ortega, Nuevo Amanecer (1967?) es una excelente expresión de ideología atrapada, una prueba de que, tarde o temprano, ciertas imágenes caen por su peso: imágenes que sirvieron, en su momento, para ocultar la otra cara del plan Camilo Cienfuegos: los abusos, las mutilaciones y las muertes entre quienes se negaron a aceptar la reeducación.


 Ver vídeo aquí NUEVO AMANECER




 Transcripción de los siete primeros minutos

 Fotografía Héctor Ochoa
 Texto Rafael Coello
 Locutor Manolo Ortega
 ICR

 Porque para quienes en la confusión de un instante, o dejándose arrastrar por el egoísmo personal, se vieron sepultados en las oscuras veredas del delito, renace la vida, si la voluntad es firme, sincero el arrepentimiento. Un nuevo amanecer es el pórtico que aguarda al tercer paso del plan de reeducación: iniciativa del Gobierno Revolucionario y desarrollado por el Ministerio del Interior, cuyo cuarto aniversario celebramos jubilosamente en el reclusorio nacional de la Isla de Pinos. En la tribuna presidencial, funcionarios del Ministerio del Interior, así como invitados del Estado Mayor del Ejército de la región, del  plan Camilo Cienfuegos, del Partido, y de las organizaciones de masas.

 El recluso portador de la antorcha se dispone a iniciar el festival deportivo prendiendo la pira votiva….  Y simbólicamente, parece el fuego destruir un pasado de errores e iluminar el ejemplo de un Julio Antonio Mella ¡Hasta después de muertos somos útiles! Ahí está su ejemplo: la patria socialista, donde el hombre que comete un error tiene oportunidad de reparar el daño cometido contra el pueblo.

 Todos los atletas son reclusos del plan de reeducación. ¡Mente sana en cuerpo sano! El antiquísimo proverbio es también consigna de los planes reeducativos del Ministerio del Interior.

 Llamarían especialmente la atención las tablas gimnásticas y las evoluciones corpográficas de los reeducandos durante el festival deportivo con que se celebró el cuarto aniversario del plan de reeducación.

 En lucida corpografía, los reeducandos prorrumpían en un: ¡Viva el cuarto aniversario de la reeducación!

 Un reñido encuentro de pelota... El festival también comprendió las más importantes actividades del atletismo: lanzamiento de martillo, jabalina y bala. Como posteriormente señalara el director del reclusorio nacional, teniente Tarrau, en este plan de reeducación, se han incrementado las prácticas deportivas en un cincuenta por ciento, sin abandonar un solo trabajo de la producción, sin descuidar el estudio o la superación. Estos logros no se alcanzaron fácilmente. Ha sido una obra tenaz, humana, inteligente. Nuestra firmísima revolución sabe también ser generosa con quienes aspiran honestamente a rehabilitarse. Si hemos de levantar la Cuba socialista, será con el esfuerzo leal de todos los hombres de buena voluntad. No parecían escenas de un presidio. ¡Y lo era! ¡Era una cárcel cubana!, donde el preso tiene a su alcance la oportunidad de reparar su delito, de volver al seno de la sociedad, orgulloso de haberse ganado como hombre el retorno a un Nuevo Amanecer.

 Un trío de vencedores recibe el aplauso de la tribuna…. El programa incluyó igualmente simultáneas de ajedrez. El maestro nacional Francisco Planas tuvo que esforzarse para imponerse a los reeducandos aficionados al juego ciencia. Cada día es mayor el auge del ajedrez entre los reclusos participantes del plan de reeducación.  

 Para celebrar el cuarto aniversario del plan de reeducación, los reclusos montaron también diversas y admiradas exposiciones.

 Estas exposiciones reflejaron los logros obtenidos en el trabajo y la aplicación de la técnica.

 Presenciamos ahora las exposiciones montadas por los educandos que prestan sus servicios en el hospital del reclusorio, expresión de la iniciativa creadora, de la gran preocupación de la Revolución por la salud de la población penal.

 Y abandonemos brevemente las exposiciones para visitar directamente lo que en gráficos, imágenes y maquetas se exhibía al público. El hospital cuenta con un surtido almacén de medicinas y equipos suministrados por el Ministerio de Salud Pública. Dispone igualmente de otros servicios hábilmente atendidos: la farmacia, departamento de Rayos X, gabinete dental, salones de operaciones, y un laboratorio clínico.

 Seis médicos y varios técnicos acogidos al plan de reeducación trabajan en el hospital del reclusorio… Ahora presenciamos la intervención de un quiste pulmonar en el quirófano mayor, donde se observa al cirujano, Dr. Valdés Rodríguez, y otros médicos, en plena labor quirúrgica, con todo éxito. Otro alto ejemplo de lo que es una política penal humana que se basa estrictamente en un principio inalterable de la Revolución: la verdad. ¡Solamente los sin causa, los apátridas, pueden estar contra esto!

 Y regresamos a las exposiciones.

 Llamaba especialmente la atención las delicadas piezas construidas en el taller de tornería. Aquí, también la satisfacción del deber cumplido, la satisfacción de devolver a la sociedad, en beneficios, el daño cometido, eran acicates para alcanzar excelentes resultados. En los talleres de mecánica y tornería se ha logrado poner en funcionamiento vehículos desechados, antiguas máquinas, y construir con sobrantes y piezas en desuso numerosos equipos.

 Y es que ese es precisamente el primordial requisito para los hombres que aspiren a su rehabilitación. Trabajo, trabajo tenaz, creador ¡semilla hacia el fruto de la libertad!


 Video en Vimeo, Alain Burosse


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